Así quedó el escenario político luego de este gran plebiscito a la gestión kirchnerista en que se transformaron estas primeras primarias. Una radiografía. Esto es lo que quedó en el cedazo y lo que pasó por el filtro hacia el resumidero.
Ganadores
La ganadora de todo, Cristina Fernández. Obtuvo un apoyo masivo en Mendoza, una provincia que le fue esquiva a ella y a su extinto marido hasta ahora. Como en el resto del país, su triunfo dejó sin atenuantes a sus eventuales oponentes. El camino hacia la reelección está allanado.
El beneficiado por ella: Guillermo Carmona. Aun mostrándose como astilla de un mismo palo no le resulto fácil ganar la pulseada interna para ser el candidato del PJ. Afianzado ya como candidato, se emparentó con Cristina, y pese a los malos augurios, casi no tuvo corte de boleta en su contra.
El primer adelantado, Celso Jaque. Esta vez no perdió el tiempo y se adueñó del resultado cantado y expresó que estaba “muy, muy feliz”. Declaración paradójicamente poco feliz para quienes motorizan la campaña de la dupla Paco Pérez – Carlos Ciurca. Fue el primero en hacer declaraciones públicas, y se sumo así al triunfo. Esta salida adelantada sobre el inicio del escrutinio pareció un desquite casi personal contra la campaña radical, que fue directamente en su contra, sin que esto hiciera mella en el resultado final.
El afirmado, Paco Pérez. Su postulación sacó rédito pese a no haber tenido el protagonismo exclusivo de esta etapa de la campaña por la particularidad de que se trataba de una competencia estrictamente nacional en el caso de Mendoza. Sin embargo, en esta instancia sumó nivel de conocimiento positivo.
El puntano ganador, Rodríguez Saa. El Alberto se dio cuenta a tiempo de que su negocio era consolidar una tendencia que fue forjando de a poco. Su impulso le alcanzó para convertirse en un verdadero referente regional diferenciador del poder central K. Su tarea le dio sus frutos y mantiene su consideración en la provincia por la admiración que produce su aparente efectiva gestión de gobierno en la vecina provincia. Va a ser clave su rol en las elecciones a gobernador de acuerdo a su apoyo o no al radical Roberto Iglesias.
El oportuno Partido Demócrata. La alianza con Rodríguez Saá le permitió salir segundo en Mendoza, superando a los candidatos radicales y al socialista. Todavía en medio de una diáspora interna, fue un acierto, casi como si se hubiera comprado un billete de lotería. Funcionó la intuición y el instinto de preservación gansa. En ese contexto, Omar De Marchi y los demócratas que empujaron el acuerdo con el puntano se anotan en este lote. Aunque es difícil declararse “ganador” con menos del 20% de los votos. Aun así, los demarchistas y algunos socios de última hora están, por lo menos, entre los que en la lista de la pobreza opositora se quedaron con algo. Claro que De Marchi también perdió algo. La suma del PJ y el intendente neoperonista Omar Parisi obtenían casi el 50% de los votos para Cristina en Luján de Cuyo.
El ganso solitario, Roberto Pradines. El candidato del PD, que fue y vino entre los sectores internos de su partido, arrancó sin nada, con un partido dividido, sin territorio, y sin embargo, prendido del saco de Rodríguez Saá, consiguió ubicarse segundo. De mantenerse la tendencia en octubre, habrá ingresado al Congreso de la Nación.
La hija de "ella", La Cámpora. Pese al silencio obstinado y obediente de sus candidatos, en especial de Anabel Fernández Sagasti, la agrupación ultra K del hijo de la presidenta se consolida en el esquema de poder del peronismo mendocino. Podría inscribirse en esta lista a un interlocutor de la agrupación, el delegado de la Anses en Mendoza, el neokirchenrista Héctor Rasso.
Perdedores
El hijo de aquel, Ricardo Alfonsin. Mendoza rechaza las copias (malas) de un caudillo necesario. Su discurso –con sonido hueco- no llegó a los votantes y ni siquiera sedujo a los propios radicales, que poco hicieron por defenderlo.
El perjudicado, Enrique Vaquié. Hizo lo que pudo para levantar vuelo propio. Y no es que no tenga capacidad para hacerlo, pero es muy difícil elevarse con un lastre como el de Alfonsín. Su duro discurso critico hacia Jaque y sus peleas mediáticas con Carmona no fueron suficientes para asomar como candidato autónomo.
Se quedó sin nafta: Eduardo Duhalde. No pudo con Cristina. Fracasó en su intento de liderar el arco opositor. Nuevamente su figura no cuadró entre el electorado mendocino. La atomización del mundo no kirchnerista lo expulsó de su trayectoria trazada pacientemente. Le será difícil retomar su órbita. Pelear un segundo puesto con Ricardo Alfonsín no le hace bien a su figura de retador de Cristina.
El fiel acólito: Cristian Racconto. El vicegobernador quedó relegado por su decisión de convertirse en monaguillo del ex presidente. De todos modos, su figura se vio desolada por su distanciamiento explícito con el otro referente duhaldista, el empresario José Micheli.
La aislada: Elisa Carrió. Cada vez más deslucida, desdibujada. Cada vez con menos votos. La gente parece no entender qué quier decir y hacer. Su estilo y sus críticas proféticas se desgastaron con el tiempo político, que le ha pasado por arriba a la pobre Lilita.
El estoico “lilito” Gustavo Gutiérrez. Su larga trayectoria política de a poco parece apagarse por el mismo desgaste de la figura de Carrió. Su mérito, la coherencia carriotista, parece su propia condena. Lo que deja como conclusión es que en realidad esa supuesta coherencia hoy parece una obstinación.
El médico sin remedio: Hermes Binner. Su creciente imagen luego del triunfo de Santa Fe no le alcanzó en esta oportunidad, aunque dejó la sensación de contar con un resto a su favor para jugar a ganador en un largo plazo. Por carácter transitivo, Manuel Liberal se quedó corto en sus expectativas, aunque permanece la duda. ¿Era él quien debía propulsar a Binner? ¿O era al revés?
Preocupado
El parco Roberto Iglesias. Solo se puso en el centro de la escena en medio de la derrota radical al hacerse cargo del revés electoral. Para colmo, la diferencia que sacó el justicialismo lo dejó atribulado, porque, además, no se produjo el deseado corte de boleta. Su futuro como aspirante a la gobernación es incierto si no encuentra un nuevo socio nacional que lo ayude a amortiguar el impacto que presagia el tren imparable de Cristina.