El Sol desató llamaradas solares y una tormenta de radiación espectacular de masa coronal el 7 de junio pasado. La gran nube de partículas se fue multiplicando y cayó hacia abajo.
Los picos de llamaradas se produjeron a la 1.41 de la madrugada produciendo imágenes de luz ultravioleta extrama que muestran una erupción muy grande de gas frío. Es un hecho único porque en muchos lugares de la erupción parece que hay material aún más espectacular a temperaturas inferiores a los 80.000K.
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