Hoy se cumplen 8 meses desde que la presidenta se convirtió en viuda y hace seis días de que anunciara que sería nuevamente candidata la primera magistratura de la Nación. Ella misma se encargó de recordar el martes 21 que se encontraba en el mismo lugar donde el 28 de octubre de 2010 estuvo velando a su esposo Néstor Kirchner. El hombre había muerto un día antes por una crisis cardíaca, justo el día del Censo nacional.
Sin que esto pretenda ser un homenaje es necesario decir que el suceso de hace 7 meses pareció una paradoja histórica: cuando se montaba un operativo para conocer los datos fundamentales de la población, lo primero que hubo que registrar fue que murió uno de los habitantes más influyentes en la última década de Argentina.
Esa sensación me quedó ese domingo luego de que a primera hora de esa mañana cuando los censistas se aprestaban a salir a la calle tuve que darle "enter" al teclado para publicar la portada destacada de MDZ con el título "Murió Néstor Kirchner". La sensación personal de que "todo cambió" a partir de ese momento, en realidad fue un sentimiento colectivo.
Quiero decirles algo, porque creo que tengo que hacerlo: la verdad en estos 8 años que estamos juntos, he escuchado muchas cosas, pero en los últimos casi 4, que me han tocado presidir la República Argentina, he escuchado cosas –se los he dicho muchas veces- cosas que no había escuchado nunca sobre un presidente o sobre situaciones, no importa, no estoy acá para hacerme la víctima, no me gusta.
Pero, a partir del 27 de octubre, se agregaron a todo lo que ya venía siendo descalificación, agravio, ficciones, mentiras, dos capítulos nuevos: medicina y psicología. O sea, a partir del 27 de octubre, de repente muchos devinieron –esos que escriben en letras de molde, algunos, no todos, algunos, sería injusto generalizar- en psicólogos que me auscultaban mis estados de ánimo, en médicos que diagnosticaban si la baja tensión era por estrés.
Pero la verdad que este fin de semana lograron llamarme poderosamente la atención, porque dijeron que me había ido a Calafate a descansar y a pensar qué iba a hacer.
Porque quiero decirles algo a todos: yo siempre supe lo que tenía que hacer y lo que debía hacer; lo supe, inclusive, el 28 de octubre en este mismo lugar. No lo supe de inteligente ni de ambiciosa, lo supe cuando miles y miles, que pasaron por aquí a despedirlo por última vez, me gritaban "fuerza Cristina". Y hoy todavía, cada vez más, ese "fuerza Cristina", siempre supe, porque siempre he tenido un alto sentido de responsabilidad política, histórica y personal respecto de lo que debía hacer.
Aquel pasaje del discurso en el salón principal de la Casa Rosada fue el preludio de la confirmación que Cristina iría por un segundo mandato y a partir de ese instante pareció traducirse que terminó el luto político de la presidenta ya que se transformaba en candidata de sí misma. La muerte de Kirchner la había debilitado como mujer que perdió a su marido pero a la par se produjo un trasvase de poder político que se evidenció entre el martes 21 y el sábado 25 cuando se terminó de develar la fórmula Cristina-Boudou.
Mirá el video del anuncio realizado en la Residencia de Olivos:
¿Qué cambió en estos 8 meses?
Esta pregunta se la planteamos a un ex ministro de Celso Jaque y a uno en ejercicio, ambos pidieron el anonimato para dar su opinión como si esto se tratara de un caso de secreto de estado. Ambos coincidieron que Kirchner convirtió su muerte en su acto político porque justo en ese momento él había decidido comenzar un retiro del escenario principal de la política argentina para sentarse a rearmar un esquema de poder que le permitiera sostener el poder que en ese momento se veía debilitado por el desgaste de un proceso de fricción con sectores antagónicos con poder económico real como el agroexportador (el autollamado "Campo") y con el Grupo Clarín. Lo cierto es que uno y otro de nuestros consultados señalaron que Kirchner se llevó consigo esas discusiones que lo tenían a maltraer de manera personal y le despejó el camino a su esposa-presidenta. Ella capitalizó el cambio de clima público y lo transformó en intención de voto.
Con mirada peronista el funcionario de Jaque me dijo: "Tenés que verlo con los números en la mano. En ese momento tenías un 25 a un 30 por ciento de intención de voto. Todavía era muy prematuro pero él tenía que buscar el 15 por ciento que le faltaba y tenía que sentarse con los sectores del PJ para conseguirlos. Cuando muere esa intención de voto se disparó hasta un 50 por ciento y la imagen positiva de ella ascendió al 70 por ciento. Ahí está secreto y el cambio; con él tenías que salir a buscar los votos, sin él, ella ganó esos votos y la posicionó en un lugar de privilegio donde todos tuvieron que esperara que ella definiera según su criterio el nuevo escenario que se vería traducido en el armado de las listas".
El análisis crudo merece un agregado del otro consultado por MDZ para este informe: "Me parece que para el escenario ‘intra PJ’ Kirchner era un estratega fundamental pero sin él, Cristina se emponderó con la suficiente facultad para jugar por afuera de ese esquema. Además él se llevó consigo parte la mala imagen que le pesaba a esta gestión por los casos de corrupción como el del enriquecimiento ilícito de Ricardo Jaime (ex secretario de Transporte). Eso hizo que Cristina caminara más liviana hacia la candidatura y si no fuera por el caso de Schoklender el gobierno llegaba con esas manchas diluídas".
Los dos hombres justicialistas comprometidos con el gobierno local, y devenidos en analistas dejaron en claro que la lógica peronista del ejercicio del poder se dio nuevamente en este caso. La dueña de los votos decidió personalmente, porque puede hacerlo, y lo concreta, justamente, por esa misma condición. Así lo enseñó Perón. Además en este caso impuso un criterio distintivo como alguna vez lo hizo Néstor en 2005. En dos años Kichner había logrado subir su cotización electoral después de asumir en medio de una crisis y de haber conseguido asumir con el exiguo 22 por ciento de los votos en la elección de mayo de 2003.
Cambiar la compositiva
Lo dicho, Néstor instaló la novedad del armado transversal que contuviera a otras expresiones por fuera del PJ (la ahora olvidada Concertación Plural a la que suscribió Julio Cobos y rompió a la UCR en dos). Ahora Cristina desembarcó con la idea del recambio generacional, para darle lugar a todo ese fenómeno de adhesión de los sectores juveniles que son kirchneristas pero no tienen origen peronista y no quieren formar parte del PJ.
El caso testigo es La Cámpora la organización política liderada por Máximo Kirchner. Es decir, decidió injertar en el esqueleto electoral elementos "extraños" en el cuerpo peronista. Ahora hay que ver si ese "cuerpo" rechaza el injerto. Por eso la determinación dejó algunas víctimas en el camino aparentemente sólo por cuestiones biológicas como Jorge Pampa Alvaro quien llegó a ocupar una banca en la Cámara de Diputados representando a Mendoza sólo por el mérito de ser amigo personal de Néstor y Cristina.
Pero a la par benefició a una joven y desconocida abogada Anabel Fernández que milita con el hijo presidencial en La Cámpora hace un año y medio y eso la convirtió en segunda candidata y segura diputada nacional en representación de Mendoza.
El porqué de los nombres y los sectores
El interrogante es si estando presente Kirchner en estos tiempos la resolución del esquema electoral hubiera sido otro. Inmediatamente los testigos y observadores de este proceso apuestan que el rumbo hubiera sido distinto por la misma necesidad de asegurar el caudal de votos que ahora Cristina contiene por sí misma. Por eso se ha dado el lujo de relegar a una segunda fila a la CGT pero, señalan, que este periodo de cuatro años que se avecina serán una transición a la sucesión política que conlleva una gran tensión futura entre los sectores que se han sumado con el PJ ortodoxo.
Por eso Cristina definió que no quería dudas a la hora de sancionar leyes oficialistas sino que se aseguró los votos legislativos y reducir el margen de esa incertidumbre. Esa es la base de la explicación de los nombres y las ubicaciones de los candidatos mendocinos definidos por la presidenta en la Quinta de Olivos.
Guillermo Carmona representa un aporte desde un sector ultra K donde se colocó luego de renunciar como secretario de Ambiente de Jaque se transformó en colaborador en la Coordinación General de la Unidad Presidencial que comanda Rafael Follonier un kirchnerista con fuertes contactos que lo convirtió en operador para que Néstor lograra la titularidad de la Unasur. Aunque Carmona dice que se siente parte de la renovación política que impulsa la presidenta.
En el segundo lugar La Cámpora aporta su integrante Anabel Fernández y el tercero casillero lo ocupa el actual diputado nacional y gremialista petrolero Dante González quien es fiel a los designios del poderoso ministro de Planificación Julio De Vido.
La ausencia de la azul e histórica Patricia Fadel en la lista de candidatos hay que buscarla en aquel caso del tratamiento de la ley de matrimonio igualitario donde la la laboriosa congresal mendocina que fue funcional al armado K en el Cámara baja, fue apuntada como una de las que militó en contra del proyecto que Nestor lo tomó como una afrenta personal porque aquella ley fue una pulseada planteada por el mismo Kirchner al nuncio apostólico Jorge Bergoglio.
Este fue un informe de situación a 8 meses de la muerte de Kirchner. El hombre murió y como un Higlander criollo le traspasó el poder en este caso a su mujer. Y dejó a sus adversarios sin rival enfrente y les desarticuló la estrategia de desbancarlo. No los dejó que intentarán "matarlo" políticamente y con su muerte biológica los vació de argumentos. Y sino pregúntele a Julio Cobos que todavía sigue cobrando por su osado "voto no positivo" de julio de 2008 contra el proyecto K de las retenciones móviles a las agroexportaciones.
A tal punto que el sábado antes de revelar el nombre del candidato a vicepresidente sintió una corriente de aire que entró al recinto de la Quinta de Olivos e hizo revivir a Kirchner con tono revanchista: "Es viento del sur, tiene que haber entrado, mencioné al vicepresidente y entró".