Beatriz Sarlo cuestiona en la edición de hoy de La Nación el uso del espacio público estatal y gubernamental para desplegar la candidatura de CFK a la reelección.
"A sus órdenes, señora", la titula, brutalmente.
La pensadora y principal blanco del kirchnerismo, sostiene que "hay algo sin principios en el manejo de la propaganda oficial, algo que lastima la sensibilidad de quienes no son kirchneristas y, seguramente, de algunos partidarios del Gobierno".
"Hay algo turbio en la maquinaria de publicidad oficial -agrega-. Y analiza: Afiches de la noche a la mañana, primero con los tres candidatos a jefe de gobierno de Buenos Aires; ahora, con la fórmula beneficiada por la voluntad presidencial, y únicamente por ella. Afiches anónimos que imitan aquellos que tomaban el logo de TN y lo traducían en "todo negativo" hoy lo traducen como "todo Macri". Incontables minutos de propaganda en Fútbol para Todos. He criticado muchas veces a Pro por usar el color amarillo, que lo identifica, en los afiches donde se difunde información de gobierno transmutada en propaganda por el candidato. Pero la campaña kirchnerista utiliza recursos más desprolijos.
Leé su columna completa haciendo clic aquí.