El operativo de ajuste de la oposición continúa con prisa y sin pausa. El radicalismo que lleva a Ricardo Alfonsín como candidato oficial a la Presidencia se exhibe como el polo opositor con más posibilidades de constituirse en el eje de las diversas posturas antikirchneristas existentes en el mercado político.
Consultadas para esta columna, las principales "espadas" de la Unión Cívica Radical (UCR) deslizaron sus deseos sobre el futuro de una realidad que hoy les resulta esquiva.
Para armar un frente opositor con posibilidades de forzar una segunda vuelta, coincidieron en advertir que el radicalismo aspira a que el socialista Hermes Binner acompañe en el segundo lugar de la fórmula al hijo del ex presidente.
Comenzaron, además, las negociaciones más finas entre todos ellos. La más importante es la que anunciamos la semana última en esta columna entre la Comisión de Acción Política del radicalismo (CAP), designada por el Comité Nacional para este fin, con los colaboradores del empresario Francisco de Narváez, que busca desbancar a Daniel Scioli de la gobernación bonaerense.
Estas conversaciones están dirigidas a fortalecer la candidatura de Alfonsín con listas de adhesión como las que busca instalar el oficialismo con el ex intendente de Morón, Martín Sabbatella, o el actual alcalde de Tigre, Sergio Massa.
En ese sentido, con toda lógica, los radicales se despertaron y comenzaron a tejer a diestra y siniestra con el fin de utilizar la herramienta ideada por el Gobierno para sumar votos a la candidatura oficialista, previsiblemente en la cabeza de la presidente Cristina Kirchner.
Debieron pasar las elecciones de Catamarca, Chubut y Salta, tres derrotas de la oposición más allá de las circunstancias de cada caso, para que la UCR y sus potenciales aliados comenzaran a dejar de lado sus miopes posturas y se lanzaran a buscar acuerdos básicos.
Los más reacios a ceder –o los que se plantean arreglar más tarde para sacar un mejor resultado- son Fernando "Pino" Solanas y Margarita Stolbizer, dejando a un lado a Lilita Carrió, que no participa de este "baile".
Stolbizer mantiene una buena relación personal con De Narváez, pero considera que la coalición antiK debe construirse del centro a la izquierda del espectro político. Por eso no se ha dejado convencer todavía de las bondades y los votos que, según Leopoldo Moreau –hasta hace poco el gerente de Relaciones Institucionales del multimedios que controlaba De Narváez-, supondría "para todos" un acuerdo con el millonario nacido en Colombia. Moreau arregló no hace mucho con Alfonsín, pero de inmediato se puso a trabajar en un acuerdo con el denarvaísmo. ¿En qué consistiría? De Narváez iría como candidato a gobernador con su lista del partido Unión Popular "colgado" de la lista 3 de "Alfonsín Presidente".
La pregunta clave, a esta altura, es la que se hacen los dirigentes del GEN, la agrupación que conduce Stolbizer. ¿Le consta al radicalismo que tiene más peso electoral De Narváez que Margarita?
La respuesta es no, pero lo que sucede es que la CAP aspira a contener a todos. Considera que "al final del camino, si las negociaciones prosperan, debería haber lugar para todos en las listas". El GEN desconfía enormemente de las promesas de sus primos, los radicales, pero Stolbizer designó a un dirigente de su más absoluta confianza para que acuda a las reuniones entre los integrantes de la comisión radical y los colaboradores del ex accionista de "Casa Tía".
En cuanto a Solanas, la situación parece definida, aunque los últimos movimientos del cineasta lo muestran mucho más pragmático que lo que su discurso público indica. "Pino" tironea a Binner para que integre una fórmula presidencial con la diputada Alcira Argumedo, de Proyecto Sur. Y competirá finalmente en la Ciudad, junto con Graciela Ocaña como candidata a vicejefe de Gobierno, para desbancar a Mauricio Macri. A Claudio Lozano, después de los bochornosos chisporroteos públicos con Solanas, le quedará el premio consuelo de ir primera en la lista de diputados nacionales por el distrito capitalino.
En este punto debe decirse que se abren dos caminos: Binner debería elegir entre ser candidato a vicepresidente de una alianza bajo el paraguas del radicalismo o buscar la Presidencia como postulante de un acuerdo más a la izquierda, con Proyecto Sur.
En cada distrito, todos estarían habilitados a buscar los mejores acuerdos, incluso con la Coalición Cívica de Carrió, que dejará hacer como si no se enterara.
En suma, la oposición entró por la variante ultrapragmática planteada por el kirchnerismo, después de enredarse en las preinternas que mostraron lo peor en la UCR y en el Peronismo Federal.
Así las cosas, Alfonsín no descarta sumar a Macri. Y aquí se empiezan a abrir una serie de alternativas que cuestionan los puristas, que sostienen que deben priorizarse las alianzas por programa y no por sus potenciales resultados. Binner, hasta aquí, se ha mostrado renuente a "expandir" las negociaciones hasta llegar a Macri. Hacia De Narváez, tanto él como Alfonsín tienen una mirada distinta, cuando parece a todas las luces complicado "vender" que el candidato a gobernador bonaerense es "otra cosa" que el jefe de Gobierno porteño.
Por otra parte, habría que ver cómo consideran los votantes un pacto tan fácil de comparar con la Alianza que incendió el país en 2001. Los equipos de Alfonsín y De Narváez trabajan para conocer el impacto de todas las posibles alternativas en un electorado que, ya se sabe, mayoritariamente está dispuesto a extenderle a la presidente Cristina Kirchner un cheque en blanco si la economía sigue su curso como hasta ahora, con una inflación alta pero en apariencia bajo control y mucho dinero en las calles para que los sectores medios puedan gastar a gusto.
Paralelamente, la consultora Poliarquía difundió la última encuesta sobre el estado de la imagen de la Presidente. Desde el 59% de imagen positiva de marzo, cuando alcanzó los índices más altos de su gestión, la primera mandataria cayó en abril cuatro puntos, mientras que creció cinco puntos su imagen negativa. También se registraron descensos en el índice de confianza en el Gobierno y entre los que creen que la situación del país mejorará. La consulta fue realizada por teléfono sobre mil casos de 40 localidades de todo el país.
De este modo, la imagen positiva de la mandataria cayó por segunda vez en lo que va del año, ya que en enero este índice, según Poliarquía, había registrado un descenso de entre siete y ocho puntos contra la medición de diciembre.
En el último trabajo de la consultora que dirige Sergio Berenzstein, el 55% opinó bien o muy bien sobre Cristina Kirchner, lo que marcó una caída de cuatro puntos con respecto a marzo, cuando la mandataria llegó a su punto más alto.
La imagen negativa de la jefe de Estado se ubicó en el 24%, lo que significa un crecimiento de cinco puntos en comparación al trabajo anterior, mientras que los que la consideraron sólo regular alcanzaron el 21%.
La imagen positiva de CFK es mayor entre las mujeres, ya que el 56% dio una opinión favorable, postura que comparten los menores de 30 años. El 57% de este universo de los encuestados tiene una visión positiva de la Presidente, y del mismo modo opina el 61% de los encuestados con formación primaria.
En lo que respecta a la imagen negativa de Cristina, el 52% tiene una formación secundaria y el 50% terciaria y universitaria. Por otro lado, el 39% de los encuestados dijo que la situación del país es mejor que la de hace un año y el 38% cree que va a mejorar en los próximos tres meses. El 40%, en cambio, consideró que se mantendrá igual que el año pasado y el 20% que empeorará.
La opinión más pesimista sobre la situación del país se registró entre los mayores de 50 años, donde una de cada tres personas dijo que la situación será peor en el futuro. Entre los encuestados de la franja que va de 30 a 49 años, la opinión estuvo más repartida mientras que los más jóvenes creen que va a seguir igual.
Según el trabajo, el nivel de optimismo decrece a medida que aumenta el nivel de educación del encuestado. Asimismo, los consultados del Gran Buenos Aires fueron los que brindaron su opinión más optimista, a contramano de los que residen en el interior y la Capital. Por otra parte, el índice de confianza en el Gobierno midió 2,19%, lo que marca una baja del 10% con respecto al mes anterior.
Entre los encuestados, el tema más demandado en marzo volvió a ser la inseguridad, aunque cayó 8 puntos en relación al trabajo. El 13% sigue pidiendo por el desempleo, el 8% por la inflación y el 6% por la situación económica en general. Según este muestreo, la expectativa inflacionaria creció con respecto a marzo. El 83% cree que los precios van a subir.
Entre ellos el 30% dice que los aumentos serán significativos, 53% que van a ser moderados y sólo el 15% dijo que precios se van a mantener.
Aunque es prematuro, cuando se le pide a los encuestadores una proyección comparativa entre imagen positiva e intención de voto, según datos históricos, la mayoría coincide en que hay consistencia. Los números en manos del radicalismo, elaborados por Hugo Haime, admiten que Cristina lleva una ventaja considerable, sea su oponente Macri o Alfonsín.
El "tour de force" de la oposición mayoritaria, que acaba de arrancar, buscará instalar a un candidato en la segunda vuelta. Todo indica que será Alfonsín. El problema es cómo puede caer en la sociedad el "Frankenstein" que están construyendo.
* Director de www.gacetamercantil.com
El triunfo del pragmatismo
La Unión Cívica Radical se lanzó a utilizar las colectoras sin vergüenza. En territorio bonaerense, con un pacto con Francisco de Narváez. Un "sapo" para Margarita Stolbizer, que entró por la variante y negocia. El peligro de una nueva "Alianza".