Más allá de su fuerte impacto emotivo, el discurso de José C. Paz está pleno de definiciones conceptuales. Se inscribe en la recuperación de la autoridad presidencial y la reafirmación de la primacía de la política sobre las corporaciones, que acompaña todos los actos del kirchnerismo desde 2003. Después del partido militar, la Justicia, la Iglesia Católica, la policía y las cámaras patronales, es el turno de los sindicatos, porque algunos se pasaron de la raya.
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