Si se tratara de una disputa entre barras, sería ingenioso. Cuando lo que está en juego es un juego y la realidad es una ficción, resulta innecesario aplicar criterios de razonabilidad. Pero cuando se trata de actos del Poder Ejecutivo, el goce del otro se vuelve obsceno. Buscando cumplir el fallo de la Corte Suprema de Justicia, que ordenó al Gobierno que en no más de quince días hábiles cesara con su discriminación con la publicidad oficial, la Presidencia de la Nación envió su primer aviso. Pero para hacer evidente su disconformidad, el aviso ataca a la propia Editorial Perfil.
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