En medio de un clima de malestar que se percibe en gran parte del empresariado, por la decisión del Gobierno de reforzar su participación en los directorios de varias compañías, José Ignacio de Mendiguren asumió ayer la presidencia de la Unión Industrial Argentina (UIA) y manifestó una clara defensa de la actividad privada. Una idea que quedó expresada, aun con más fuerza, también en las palabras de quien ayer dejó el cargo de presidente de la entidad fabril, Miguel Acevedo.
De Mendiguren advirtió, además, sobre la necesidad de "mantener un tipo de cambio que fortalezca la producción y que sea flexible". Y frente al secretario general de la CGT, Hugo Moyano, que lo escuchaba desde la primera fila, llamó a "concertar con los sectores del trabajo pautas que compatibilicen la inversión con la distribución" de los recursos.
"El salario es también un costo de producción; no es el único, pero sí es un costo importante", advirtió el directivo.
Acevedo, por su parte, señaló que la UIA sostiene entre sus principios el "reconocimiento de la empresa privada como la mejor alternativa para la creación de empleos y riqueza".
Recordémoslo -expresó con contundencia-: la empresa privada es hija de la libre iniciativa, no de la decisión arbitraria de los gobiernos." Y reclamó financiamiento con plazos y tasas acordes con la inversión productiva, además de medidas que eviten los "recurrentes cortes de energía a las industrias", y una legislación que favorezca al empleo formal y no incentive la industria del juicio.
Según dijo De Mendiguren, el Estado "no puede estar ni ausente ni omnipresente" en las cuestiones del mercado. Hizo hincapié en que el país necesita "más grandes industrias, multinacionales argentinas, que a su vez potencien y promuevan la competitividad y la inserción internacional de sus pymes proveedoras y clientes".
Fue tras expresar esa convicción que el empresario reivindicó la figura de Roberto Rocca, quien fue uno de los directivos emblemáticos del grupo Techint, con el que el Gobierno mantiene hoy por hoy un duro enfrentamiento.
Aun sin ser mencionado en los discursos, el conflicto entre Techint con la Anses por el nombramiento de directores en Siderar sobrevoló en el acto de asunción de las nuevas autoridades, al que no fueron convocados funcionarios públicos.
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