¿Qué se creían, que éste era apenas un peronismo progre? ¿Que era una pose para la gilada? ¿Que todo era de la boquita para afuera? Ahora lo saben: se acabaron las medias tintas, las apariencias, se acabó la buena letra. Ahora empezamos a ser lo que siempre quisimos ser: revolucionarios.
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