La desesperación comienza a atenazar a la oposición. El principal -aunque no el único- motivo por el cual se galvaniza la candidatura todavía no explicitada de Cristina Kirchner es la ausencia de un candidato opositor.
Ante la evidencia de que la Presidente ganaría en primera vuelta si todo sigue como hasta hoy, una operación a varias bandas comenzó a verificarse con el objetivo de sumar hacia izquierda y derecha y con el declarado fin de armar un frente que le dé pelea al Gobierno.
El senador nacional Ernesto Sanz, fallido precandidato en la interna del radicalismo, y Eduardo Duhalde, que lleva la delantera en la preinterna del Peronismo Federal, coincidieron en reclamarle esta semana a las fuerzas políticas de la oposición un acuerdo "amplio" para evitar que el oficialismo gane en primera vuelta en las elecciones presidenciales del 23 de octubre.
La palabra "amplio" oficia como un mantra, una suerte de ícono convocante y aglutinador que trata, temerariamente, de unir lo que no está unido. De postergar las disidencias, de reducir las distancias, pero a como sea.
En una carta enviada a todos los afiliados de la UCR y titulada "Ideas para un acuerdo amplio", Sanz impulsó la conformación de un frente que incluya al macrismo y al Peronismo Federal.
"Lo que propongo es que abramos un proceso de diálogo en un marco lo más amplio posible, sin condiciones previas, sin prejuicios y sin exclusiones salvo las de quienes se autoexcluyan", afirmó Sanz.
El legislador mendocino convocó a identificar "los puntos de acuerdo -y también, ¿por qué no? los de desacuerdo-, que profundicemos en el diagnóstico de los problemas del país y de las posibles soluciones, que intercambiemos puntos de vista y propuestas".
"Mientras la opción de continuidad -el oficialismo- es clara y unitaria, la opción de cambio -la oposición- aparece fragmentada, sin referencias comunes e incapaz de actuar eficazmente frente a la acumulación de poder del partido gubernamental", advierte Sanz.
"Un gobierno fuerte y unido frente a una oposición débil y dividida es el retrato que muchos argentinos se han hecho de la realidad actual", añadió el precandidato.
La herramienta del "frente amplio" ha sido utilizada hasta el hartazgo en la política argentina. Conservadores, radicales, comunistas y socialistas confluyeron en la Unión Democrática con el embajador estadounidense Spruille Braden, en 1946, para enfrentar al "protofascista" coronel Juan Domingo Perón.
Frentes tan o más fantasmagóricos se formaron luego en distintas coyunturas, en todos los casos buscando diluir en un espacio mayor las inconsistencias propias de cada uno de los integrantes.
La última experiencia "frentista" fue la Alianza, en 1999. Y parece improbable que el kirchnerismo no aproveche aquel nefasto intento para tirarle por la cara a la oposición –y al electorado- que ya se sabe cómo terminan esos experimentos de cruza de loro con rinoceronte.
Duhalde ya había propuesto armar un "frente amplio" -porque la palabra "alianza", se atajó, es "mufa", dijo- apenas se supo el resultado de la primera elección del PJ Federal, en la que le ganó en la Ciudad de Buenos Aires a Alberto Rodríguez Saá por apenas 248 votos.
Tras vencer a su contrincante en el Litoral, el ex presidente insistió en que no hay que poner "límites" a un acuerdo opositor y recordó que su espacio trabaja hace tiempo "con el macrismo, el radicalismo en pleno y el socialismo".
Duhalde forzó la realidad (lo único que mantiene con esos sectores son conversaciones), luego de que el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, expresara su rechazo a incluir a Mauricio Macri en su coalición. También le pidió más apertura a Binner, quien expresó en una entrevista con el diario "La Nación" que un acuerdo con el macrismo sería "inviable" porque hay "muchas dificultades" para un entendimiento.
Habida cuenta de la diáspora opositora, Binner habla ahora como un "presidenciable" y no como el eterno segundón de sus "primos" del radicalismo, incluido su amigo personal Ricardo Alfonsín.
Duhalde, que venció a Rodríguez Saá con más amplitud en las elecciones internas del PJ Federal en el Litoral, aseguró que desde ese sector están armando "una alternativa que va a tener un crecimiento muy grande", por lo cual "sería inteligente que en este momento no digamos que no podemos, que tenemos límites, que este sí, que este no, porque siempre tenemos tiempo para decir eso". El ex mandatario interino apuntó: "Podemos conformar una fuerza tan importante como para ganar en primera vuelta, pero requiere que los dirigentes sepan escuchar a la gente".
Binner habló por su parte del anhelo de integrar el centroizquierda. "Está 'Pino' (Fernando Solanas), Luis Juez, Margarita (Stolbizer), está Ricardo (Alfonsín). Creo que realmente hay serias posibilidades de construir a partir de una idea de Nación", se lanzó con cierto optimismo el gobernador santafesino. Ahora bien, con respecto a la posibilidad de integrar al macrismo, señaló que "hoy es un sector inviable", aunque abrió una mínima luz de esperanza al advertir que "hay que ver qué pasa con el país".
Por su parte, Solanas volvió a mostrar un tajante rechazo a una alianza con la UCR: "El socialismo y el GEN piensan que una alianza (con miras a las próximas elecciones) debe incorporar al radicalismo y es un error grande, porque dan fuerza a un enfermo muy caído".
Stolbizer, a su turno, también utilizó el trámite de la carta abierta a los dirigentes de centroizquierda para convocarlos a un frente progresista “que se constituya frente al oficialismo". El mensaje fue dirigido a Alfonsín, Solanas, Binner, Rubén Giustiniani, Elisa Carrió, Víctor de Gennaro, Graciela Ocaña y Luis Juez.
Apenas fue proclamado como candidato oficial de la UCR, Alfonsín manifestó su deseo de incluir en su armado a Solanas al señalar que haría "un aporte valioso" con una candidatura en la Ciudad, aunque aclaró que no le pedía que se baje de la carrera presidencial.
El diputado también invito a "sumar peronistas" para competir contra el kirchnerismo en las elecciones presidenciales de octubre, como si se tratara de agregar batatas a un "puchero" en plena cocción.
Para el Gobierno, esta desesperación opositora por parir un frente y un candidato único puede ser una oportunidad. Pero difícilmente vean crecer este retoño impávidos.
El pibe de oro. El propio Macri reclamó trabajar por esa candidatura único, lo que disparó a comienzos de esta semana una serie combinada de declaraciones, la mayoría de las cuales fueron rotundos rechazos.
En una segunda fase, y teniendo en cuenta esas negativas, el jefe de Gobierno porteño convocó ayer martes a "toda la oposición" a elaborar una serie de políticas de Estado que perduren en el tiempo. Lo hizo a través de un documento redactado por los equipos técnicos de la Fundación Pensar, relacionada con el PRO. "Convocamos a los espacios políticos de la oposición, que son el 60 por ciento de los argentinos, a elaborar un documento de políticas de Estado", leyó Macri durante una conferencia de prensa en la sede de la fundación.
Haciendo caso omiso de las resistencias que su figura provoca, Macri insistió en llevar adelante la bandera de la unidad a pesar de las notables diferencias entre las partes.
El borrador de la "carta de intenciones" de Macri tiene seis puntos básicos que pone a consideración: educación de calidad para todos; pobreza cero en diez años y hambre cero ya; trabajo: industrializar el país y generar un plan de infraestructura ambicioso; seguridad: empezar por el problema de la droga; infraestructura: generar un plan de mejora de caminos, autopistas y ferrocarriles; pacto fiscal: alcanzar un pacto federal de nueva coparticipación y eliminar las distorsiones impositivas.
Difícilmente alguien podría poner reparos a un programa tan general, pero de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. La cuestión no es qué sino cómo, y ahí es donde la oposición comienza a transitar el borgeano jardín de los senderos que se bifurcan.
Alfonsín estaría dispuesto a integrar un espacio común con Solanas, el GEN y los socialistas; pero Solanas no quiere saber nada con Alfonsín porque cree que el radicalismo está muerto y nadie le avisó. A su vez, Claudio Lozano cruzó duro a "Pino", que ahora sueña con destronar a Macri en la Ciudad y deslizó que el economista no mide. "Yo podría decir que él se baja porque no mide en la nacional", apuntó el diputado de Proyecto Sur. Un ejemplo de convivencia en el mismo espacio.
En la vereda derecha de la oposición, Duhalde y Sanz se imaginan modelando una opción electoral que incluya al macrismo, a la UCR y al Peronismo Federal; pero, claro, Sanz acaba de bajarse de la preinterna radical y el alfonsinismo, que se quedó con la candidatura presidencial, ni piensa en subirse al mismo barco con el PRO.
Así las cosas, la construcción de un "frente amplio" puede reducirse a la edificación de un frente. Parece tan modesto como realista. Pero, claro, difícilmente alcance para destronar a Cristina.
Director de www.gacetamercantil.com
Cruza de loro y rinoceronte
Ante la evidencia de que la Presidenta ganaría en primera vuelta si todo sigue como hasta hoy, una operación a varias bandas comenzó a verificarse con el objetivo de sumar hacia izquierda y derecha y con el declarado fin de armar un frente que le dé pelea al Gobierno.