Hablar mordiendo

La Presidenta, al inaugurar el período de sesiones ordinarias del Congreso, recuperó parte de la kinestesia previa al fallecimiento de su marido.
Mi familia podría clasificarse como de clase media gorila.

De chico me contaban –creyéndolas verdaderas– las clásicas historias que difamaban a Perón y Evita. A lo que agregaban sus propias experiencias: mi madre recién recibida de maestra para ejercer en una escuela tenía que afiliarse al peronismo, mi padre trabajaba en una linotipo que, por componer textos del boletín del Partido Socialista, la Policía clausuró. Nunca di importancia a esos relatos que escuchaba, con la condescendencia que se tiene frente a algo prehistórico e inofensivo.

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