Cristina, entre la obsecuencia y la moderación

La palabra "obsecuencia" está ligada al latín sequere , "seguir? a alguien", pero seguirlo hasta un punto tal que el seguidor se convierte, por elección propia, en un esclavo voluntario de aquel a quien ha escogido como jefe.

El Diccionario define al obsecuente como aquel "que se rinde" ante un líder de una manera absoluta e incondicional, como aquel que está "sumiso" a otro sin que, después de habérsele sometido, le quede resto alguno de dignidad.

Es difícil que el obsecuente no se presente ante nuestros ojos como un ser moralmente cuestionable. La obsecuencia admite dos expresiones alternativas: una la del fanático al que le han lavado el cerebro y otra la del oportunista que hace como si fuera un fanáticopero en el fondo está dispuesto a abandonar el barco a la primera ocasión.

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