La apertura de las sesiones ordinarias del Parlamento, el pasado martes 1°, por parte de la presidente Cristina Fernández de Kirchner marcó el comienzo del "operativo clamor" que culminará, si no hay inconvenientes, a mediados de año con la confirmación de su candidatura a la reelección.
La "boutade" de la diputada Diana Conti, que expresó su deseo de una Cristina "eterna", buscó ser saldada por la Presidente con un trámite durante su discurso. La oposición política y mediática se había lanzado a la yugular del kirchnerismo duro cuando un día antes la legisladora "ultraK" expresó su sentimiento profundo (¿su necesidad?). La importancia que los opositores buscaron darle a esa declaración mostró el tono de la campaña electoral, lanzada de hecho por CFK en Catamarca el 23 de febrero cuando le pidió ayuda a los jóvenes porque, según dijo, "no es una mujer o un hombre solos los que van a garantizar que este proceso se profundice".
Aquel día, Cristina apuntó: "En todos los tiempos y en todos los lugares han sido los jóvenes y las mujeres las que le hemos puesto el pecho a todo". Y completó: "Les pido que me ayuden porque sola no puedo. Necesito hombres y mujeres compenetrados con esta idea de país".
La primera mandataria aprovechó la reinauguración de la fábrica recuperada Encata para llamar a "concebir al país como uno solo", en un "verdadero ejercicio del federalismo" y en un refuerzo de una idea de "soberanía" que CFK comenzó a expresar en los últimos tiempos. Finalmente, aseguró que los argentinos "deben volver a una única consigna, la de Argentina, por sobre todos los partidos y todos los nombres".
Para no dejar dudas acerca de su decisión de presentarse en las elecciones de este año, Cristina apuntó: "Les aseguro que tengo toda la fuerza del mundo, y necesitamos imperiosamente de norte a sur y de sur a norte, hombres comprometidos que se jueguen como nos hemos jugado con quien fue mi compañero durante 35 años".