Queda claro que Hugo Moyano pretende un 1° de Mayo para él. Y no un 1° de Mayo cualquiera: más que para celebrar el Día del Trabajador, llamó a dar una batalla en la que él mismo es el protagonista central.
¿Por qué es necesario “reventar la avenida 9 de Julio”, como pidió? ¿Y qué significa que “no vamos a retroceder un centímetro” y “vamos a pelear palmo a palmo”? Ahí surge evidente que el acto se propone como un combate. Y lo mismo vale para otro grito de guerra: “No es a Moyano al que le tienen miedo. Al que le tienen miedo es a los trabajadores. Cuando se trate de lucha y de pelea, voy a encabezar lo que sea necesario”.
¿A quién le habló? Dijo que iba a demostrar “si los trabajadores le creen a Clarín o a Moyano”. No se trata de creer o no creer. Lo que Moyano debe demostrar es que no tiene nada que ver ni con la mafia de los remedios ni con la empresa Covelia, investigada por supuesto lavado de dinero. Una causa judicial está acá y la otra en Suiza. Y en las dos el salpicado es él y no los trabajadores .