Si algo caracteriza el escenario electoral es la obligación de los electores a elegir. Y que deben hacerlo en circunstancias de saturación comunicacional (discursos, hechos, reacciones, gestos, peleas, etc.).
Esta idea de recepción de discursos -contrariamente a la de adhesión a determinados partidos o candidatos imperantes en otros tiempos- pone énfasis en el papel interpretativo, activo, del público.
Si dos candidatos no pueden ser elegidos en el mismo momento, dos discursos pueden ser recibidos en forma simultánea en la mente de un individuo. Esto lleva a una redefinición de la idea misma de competencia electoral.
Como en un teatro, el elector se informa y vive el drama (o la comedia) de una manera particular, de acuerdo a sus experiencias, su cultura, sus sueños, sus creencias y donde cada uno de los actores se relaciona con los demás y adquiere un significado a partir de su discurso, textual y gestual (contexto de recepción).
Los discursos sometidos a múltiples interpretaciones por parte del público obligan a un conocimiento de estas interpretaciones ya que "un discurso saca su significado más de lo que el público interpreta como diferente y significativo, en relación a los demás discursos, que de una improbable objetividad interna de sus razones".
El intento de cobrar significado por afuera de lo principal del espectáculo que la política le brinda a los ciudadanos, aislándose discursivamente, tiene una única capacidad: crear una pequeña comunidad alrededor del gesto.
Por ello, el planificador de una campaña, debe acceder a los elementos que sostienen estas interpretaciones, seleccionar algunos y ensamblarlos para que el "candidato o grupo político" obtenga un significado claro, estructurado, organizado y comprensible en el drama (o la comedia) a que el elector asiste.
¿Qué está viendo el público? ¿Quiénes son los actores? ¿Cuál es la trama principal? ¿Qué significa cada uno en ese espectáculo? ¿Cuáles son los elementos comunicacionales con que cada uno es interpretado por el público?
Estas preguntas (análisis de la situación) deben ser respondidas por el planificador de una campaña. Luego habrá que estudiar qué elementos discursivos expresen posibilidades de re significarse, si la actual significación fuera insatisfactoria.
Ser o significar en política
Los discursos sometidos a múltiples interpretaciones por parte del público obligan a un conocimiento de estas interpretaciones ya que "un discurso saca su significado más de lo que el público interpreta como diferente y significativo, en relación a los demás discursos, que de una improbable objetividad interna de sus razones".