Cuando Hugo Hernán "Pigu" Garay elevó sus brazos al cielo después de conquistar el título de los semipesados de la Asociación Mundial de Boxeo en el Luna Park, en 2008, el mundo contempló la para muchos extraña leyenda que lucía en su casaca: "Pigu 100% lechero", rezaba la camiseta amarilla que se colocó junto con el cinturón de campeón.
Aquel mensaje, no para todos descifrable en la indumentaria de un pugilista, ya que son más afectos éstos a resaltar alguna frase dedicada a su familia o una imagen de sus pequeños hijos, conllevaba un agradecimiento muy especial. Garay mostraba así su reconocimiento a la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (Atilra), entidad que, al margen de su labor específica, promueve la actividad boxística.
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Golpes de impacto político
Cada vez son más los municipios y sindicatos vinculados con los pugilistas argentinos; cómo influyen en sus campañas profesionales y cuáles son los fines que persiguen.