Entre el Properonismo y “los compañeros”

Mauricio Macri tuvo la mejor semana en mucho tiempo. Finalmente ocurrió lo que sus asesores le habían vaticinado: tanto los dirigentes del Peronismo Federal como Francisco De Narváez “fueron al pie”. Desde ambos sectores reconocen que no tienen un candidato presidencial con posibilidades y, en nombre del pragmatismo, aceptan ahora que el mejor representante de la centroderecha es del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Este movimiento explícito terminó de decidir a Macri: será candidato a presidente. Y, según afirman sus hombres más cercanos, Gabriela Michetti será la candidata elegida para disputar la sucesión en la Capital.

Hasta el martes pasado, Macri mantenía en público una posición ambigua sobre su futuro político. Manifestaba su aspiración presidencial pero sin cerrar la puerta a una posible reelección en la Ciudad. ¿Qué cambió? Eduardo Duhalde y los principales referentes del Peronismo Federal aceptaron lo evidente: ningún dirigente de ese sector despierta entusiasmo en la sociedad y, en forma expresa, fueron a golpear a la puerta del ingeniero. Si bien en el PRO saben que el duhaldismo es como la mancha venenosa para el electorado independiente al que pretenden seducir, necesitan de la estructura del peronismo disidente para sostener una candidatura presidencial en todo el país. Ahora el desafío es como capitalizar el apoyo sin que se convierta en el abrazo del oso.

Macri insiste con una frase: “el ciclo del kichnerismo está terminado”. Más allá que la frase está más cerca de una expresión de deseos que de la realidad. Lo concreto es que Macri aspira a llegar a una segunda vuelta con Cristina Fernández  y, en ese caso, convertirse en el único opositor. Para eso necesita del peronismo no kichnerista.

También volvió al redil el diputado Francisco De Narváez, quien después de intentar todas las alquimias posibles aceptó que su futuro está al lado de su ex socio de Unión-Pro. El millonario intentó una imposible candidatura presidencial (es colombiano), luego aceptó que pelearía la gobernación bonaerense; después se acercó a Cobos, a Duhalde y a Scioli, en forma sucesiva, hasta que la realidad lo devolvió al punto de partida: Macri. Nunca nadie en la política argentina dilapidó tanto capital político y del otro en tan poco tiempo. Basta recordar que en el 2009 se impuso sobre Néstor Kichner. Las encuestas recientes lo dan lejos de Scioli. En el PRO lo harán sufrir un poco: “el que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen”, dicen y agregan: “nuestro candidato en la provincia es Jorge Macri”. Sin embargo, terminarán aceptándolo: un candidato con mucho dinero y un Canal de televisión no es para despreciar.

Aunque uno de los socios del diputado en la tele, Daniel Vila, ya habría firmado una tregua con el gobierno. El empresario mendocino cree que nadie recuerda el momento en que comparó al gobierno nacional con la dictadura de Videla en pleno debate por a Ley de Servicios Audiovisuales. Tampoco la distribución de pulseritas verdes con la leyenda “hasta K” entre los trabajadores de su multimedios. Tal vez tenga razón. A ese nuevo escenario responden los cambios en la línea editorial del Canal. Otro ejemplo de pragmatismo de ambos lados del mostrador.

Para la Ciudad, Macri ya tiene decidida la candidatura de Michetti. Como se anticipó en esta columna hace meses, la lógica de las candidaturas será la de las encuestas y los sondeos ubican a la ex vicejefa de Gobierno mejor posicionada que Horacio Rodríguez Larreta. Cerca de Macri muchos piensan que el Jefe de Gabinete representa mejor que nadie la gestión macrista, pero los números mandan. En la ciudad hay doble vuelta si ningún candidato llega a la mitad más uno, por lo cual no existe posibilidad de concurrir a la elección sin el candidato que más mide. El ingeniero se inclina, además, por unificar las elecciones porteñas con las presidenciales.

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