El Ejecutivo Provincial parece haber aprendido algunas lecciones del Gobierno Nacional. Pero lejos de poder alegrarnos por el “aprendizaje”, debemos reconocer que las lecciones no parecen ser las mejores. La evidencia de esta afirmación surge del análisis del presupuesto 2011 enviado por el Ejecutivo provincial y aprobado por la Legislatura mendocina sin modificaciones.
Hagamos un repaso de las lecciones que habrían aprendido el Gobernador y sus ministros a la velocidad del rayo:
Primera lección: Cómo subestimar recaudación y gastarla a discreción
El presupuesto, no ingenuamente, parece subestimar recursos que muy probablemente recaudará el Gobierno, para luego gastarlos discrecionalmente. En la Nación la subestimación de recursos presupuestarios fue de más de 60.000 millones de pesos para el año 2010 (4% del Producto Bruto Interno) y será mayor para el 2011. Lamentablemente no podemos contrastar con exactitud, porque en este año no hay Presupuesto, pero si se lo compara con el Proyecto de Ley enviado por el PEN, la subestimación parecería ser de aproximadamente 75.000 millones de pesos. Estos recursos “escondidos” se podrían manejar a voluntad y con la libertad que dan los superpoderes, para cosas muy útiles en un año electoral como: someter a las provincias a un régimen discrecional en la asignación de sus recursos, hacer asistencialismo sobre una población empobrecida, otorgar subsidios al sector privado, manejar pauta publicitaria o gastar en propaganda de la gestión presidencial.
De modo paralelo a lo que ocurre en la Nación, el presupuesto provincial este año estaría “escondiendo” unos 520 millones de pesos porque, según nuestros cálculos, subestima recursos nacionales por un valor cercano a lo 300 millones y recursos provinciales por unos 220 millones de pesos. La pregunta que cabría formular es: ¿que harán con este dinero en un año electoral?
Segunda lección: Cómo calcular mal los gastos, creando déficit y endeudamiento en las finanzas públicas
Mendoza, al igual que la Nación, no considera índices de inflación que representen la realidad de la población, a juzgar por lo que cada uno de los habitantes de éste país puede notar en su vida cotidiana, por lo que el presupuesto provincial calcula mal no sólo los ingresos, sino también los gastos. Un ejemplo claro es el gasto en personal, cuya pauta de crecimiento este año es de solo un 18%. Difícil resulta creer que los trabajadores vayan a aceptar que se les ajuste el salario por un índice de inflación que mayoritariamente se reconoce como tan alejado de la realidad. De hecho, en las primeras paritarias a nivel nacional ya se solicitó más del 30% de aumento salarial, un valor cercano a la estimación de inflación de la mayoría de las provincias que aún miden la variación de precios independientemente de la Nación, o al índice estimado por la Universidad Nacional de Cuyo, o de unas cuantas consultoras privadas que al parecer no cuentan con la simpatía del Secretario de Comercio Guillermo Moreno. El error de cálculo del gasto de personal podría ser, de esta forma, de 253 millones de pesos.
Estos errores seguramente generarán un gasto descontrolado, que crecerá más que los ingresos y finalmente hará que el gobierno tenga déficit y pida prestado para cerrar el año. Del 2003 al 2007 hubo en promedio en Mendoza un superávit presupuestario del 5% de los ingresos, es decir que el Gobierno recaudaba más de lo que gastaba y podía ahorrar; del 2008 al 2010 el gobierno de Jaque (a pesar de que la Nación comenzó a coparticipar el 30% de las retenciones a la soja y sus derivados) gastó más de lo que recaudó, y en consecuencia el déficit fue del 4% de los ingresos. Para el 2011 no hay plata que le alcance: el déficit es del 5% de los ingresos, por lo que habrá que endeudarse por casi mil millones.
Tercera lección: Cómo minimizar los controles legislativos y las rendiciones de cuentas
El Ejecutivo Nacional logró este año quedarse sin presupuesto, porque el que había mandado al Congreso estaba tan alejado de la realidad y de la voluntad de la mayoría, que no logró la aprobación en la Cámara de Diputados. Así, sin presupuesto y con superpoderes, podrá disponer de recursos con bastante discrecionalidad y será muy difícil el control de las cuentas públicas.
Por su parte en Mendoza, si bien se aprobó el presupuesto, en el articulado del mismo se observan situaciones nunca vistas en la provincia; pareciera que se hubiera realizado un trabajo de ingeniería para vaciar de contenido el texto de la norma y tratar de minimizar el control legislativo. Basta leer los artículos 9, 14 y 31 del mismo para poner en evidencia que se estarían subestimando recursos y gastos, y ampliando facultades para manejarlos, pudiendo mover partidas ya destinadas para otros fines, al amparo de la ley; pudiéndose, por ejemplo, disminuir las partidas presupuestarias de Educación o de Salud para ampliar la pauta publicitaria oficial.
De la propia cosecha: Cómo recaudar menos, subejecutar obra pública y depender más de Nación
Menos recaudación: según el IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) Mendoza fue la provincia más ineficiente para recaudar durante el año 2010. El crecimiento de la recaudación de nuestra provincia fue 10 puntos porcentuales menos que la media nacional. ¿Cómo se logra esto? Con menor recaudación de la Dirección de Rentas, porque recolectó menos por ingresos brutos (-1%), menos de impuesto al automotor (-14%) y menos de impuesto a los sellos (-1%). Pero también ingresaron menos recursos por regalías (-6%) y por coparticipación (-10%), todos los valores calculados en términos reales, es decir sacado el efecto inflacionario.
Subejecución de obra pública: la realización de obra pública presenta un marcado retroceso. Aunque la ejecución del presupuesto de éste área fue superior al 90% durante el periodo 2003-2007, bajó a alrededor del 75% durante el período 2008-2010. Sin embargo, pareciera haber un esfuerzo extra por inaugurar obras en años en los que se realizan elecciones, ya que los números del primer año de la gestión de Jaque mostrarían que la ejecución fue del 50% y el segundo año (en el que hubo elecciones) del 101%, para luego decaer nuevamente.
Menos autonomía: A pesar de que ingresa menos en términos constantes por coparticipación, como se recauda mucho menos en los impuestos provinciales, hay mayor dependencia de la Nación: alrededor de un 60% de lo que ingresa a las arcas provinciales lo aporta el Tesoro nacional vía coparticipación, fondo de la soja y otros regímenes especiales, dependencia que ha ido creciendo en esta gestión.
En definitiva, en mi opinión, las lecciones y los esfuerzos de “aprendizaje” propios, solo han conducido, por un lado, a un mayor desprecio institucional que se traduce en el vaciamiento de contenido del presupuesto provincial y la disminución del poder de control de los legisladores, y por otro a un aumento en el déficit de las finanzas públicas, generado endeudamiento.
En cada nivel de responsabilidad, todos deberíamos estar alertas frente a esta situación, porque se está organizando una gran fiesta para que la pague otro.