Dos países que marchan a diferentes velocidades

La Argentina y Brasil son cada vez más dos economías que se mueven a diferentes velocidades. Es verdad que nuestro país crece y aumenta su consumo interno y sus exportaciones. Igual que el mayor socio del Mercosur.

Pero la nación que preside Dilma Rousseff es capaz de ser un comerciante global, crecer, alcanzar nuevos mercados y multiplicar su oferta. Es algo que los empresarios argentinos envidian de sus pares brasileños.

Los argentinos venden, facturan y ganan más, pero el costo de aumentar la producción, de invertir, ampliar y extenderse es mucho mayor que en territorio brasileño. Y por lo tanto los riesgos también son mayores.

Las empresas que son rentables y confiables y tienen problemas para crecer por dificultades de acceso al capital tienen un destino casi lógico: ser adquiridas por quienes tienen más facilidad para obtener créditos y expandirse.

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