"Soy de los que enfrentan los problemas. No soy un cobarde". Esa fue la frase final de Celso Jaque en su despedida, un gobernador sin carisma y sin autocrítica.
El mandatario deja un gobierno de cuatro años adonde llegó casi de casualidad le costó sostener y ni siquiera tuvo tiempo para una luna de miel cuando arrancó. Igual él aseguró que su balance final que "yo no soy de las personas que cuando tomó decisiones se arrepienten no hay arrepentimiento porque las decisiones que tomé las hice con convicción y en las cosas que me equivoqué hice lo que debía hacer: pedí disculpas".
Una expresión del gobernador saliente.
Jaque no quiere pensar en la autocrítica. De hecho casi nunca lo hizo, se dedicó a resaltar lo que él sentía que había hecho bien y la única vez que pidió perdón públicamente fue cuando finalmente no pudo dar respuesta a su mentira de bajar 30% el delito en seis meses a través de un mapa del delito.
Ese fue el caballito de batalla con el que arrió a los votantes a elegirlo y también fue su cadalso porque transcurrido el tiempo especificado tuvo que hacerse cargo de que la promesa marketinera no llegaría buen puerto.
La inseguridad fue el fantasma que acosó a Jaque desde el principio y no lo abandonó más.
"Jaque miente", la frase con la que lo bautizó el gremio de los judiciales y los docentes se trasladó a todos los ámbitos. La gente no se olvidó más de eso y se lo repitió cada vez que pudo.
"No gobierno para que me quieran"
A poco de andar su camino como máxima autoridad de la provincia acuñó la frase que la repetiría a lo largo de su mandato: "No gobierno para que me quieran".
Según él, y con la catarata de críticas que recibió a lo largo de su gestión, el afecto de la gente no fue algo que estuviera entre sus prioridades.
Jaque nunca sacó a relucir su carisma y siempre se apoyó en hacer hincapié en los hechos de su gestión más sobresalieron. Por ejemplo, se jactó de que en su gestión se abrió la licitación para construir la obra Portezuelo del Viento.
El perfil de Jaque que marcó los últimos cuatro años.
"Comenzamos a construir las escuelas que hacían falta, los hospitales y centros de salud imprescindibles, las rutas y caminos que la integración territorial y el desarrollo económico necesitaban, a abrir nuevas oportunidades educativas, a poner otra vez en actividad las escuelas que se habían cerrado, a mejorar el transporte público con firmeza y claridad, recuperando así el rol principal rol de un Estado que debía estar cerca de la gente, en particular de los que se apuestan al trabajo". Esto reza un párrafo del libro Tiempo de Gestión que Jaque hizo en donde recorre sus cuatro años en el Ejecutivo provincial.
Los que lo escondieron y un reconocimiento en medio de lágrimas
La mala imagen de Jaque hizo que quienes fueron candidatos lo escondieran en plena campaña. Primero fue con Adolfo Bermejo y Omar Félix en 2009 cuando peleaban por un lugar en el Congreso y luego con Francisco Paco Pérez y Carlos Ciurca que se fueron del gobierno para no pegar la figura del mandatario en la carrera electoral porque jugaba en detrimento.
Imagen del comienzo de la transición Jaque abraza a Paco.
Aunque el hecho lo molestó, Jaque se jactó siempre de decir que quienes comandarán Mendoza ahora fueron sus ministros.
En su último encuentro con la prensa, incluso dijo que se sentía muy orgulloso de su sucesor fuera Paco Pérez, otro peronista como él.
Y contó que muchas veces se puso al hombro el peronismo, incluso en las peores épocas.
Pero eso no le sirvió siquiera para conseguir un lugar en la lista de candidatos a diputados nacionales, un cargo común al que suelen emigrar quienes fueron gobernadores.
Jaque llora emocionado al descubrir que una obra llevará su nombre.
En medio del ninguneo de su propio partido Jaque recibió un reconocimiento en Malargüe que lo hizo lagrimear ya que el Salón de Usos Múltiples de una escuela lleva su nombre.
Una difícil relación con los medios
"Gracias por estos cuatro años en que me han tenido que aguantar", manifestó Jaque ante la prensa.
Jaque y su "obra"
El gobernador tuvo siempre una relación difícil con los periodistas y más de una vez abandonó una rueda de prensa ante alguna pregunta que no le gustaba. Otras veces mandó a sus funcionarios a plantear las quejas y sino optó por no hablar.
Jaque nunca se sintió cómodo ante los periodistas y en su encuentro final esa no fue la excepción.
El gobernador que nunca tuvo carisma y tampoco autocrítica dice oficialmente adiós.
Liliana Hidalgo en Twitter: @Lili_Hidalgo