Los candidatos a intendente de Luján se posicionaron, con matices, respecto de la definición de "punteros", en alusión a los personajes que lucran con la política en nuestro país.
Omar De Marchi, del PD, expresó: "El término "puntero" se adjudica a aquella persona que cobra un sueldo del Estado y que dedica su tiempo a disciplinar vecinos para que voten por su jefe político. No estoy de acuerdo con esta práctica, y nosotros tratamos en Luján, desde el PD, de que cada militante tenga un rol productivo, y la inmensa mayoría de nuestros dirigentes lo hacen de manera voluntaria, y aquel que tiene un empleo público lo hace fuera del horario de su trabajo.
A su turno, Claudio Daniel Rosello, de la UCR, se diferenció y trató de quitarle al concepto de puntero su componente negativo: "Es un dirigente político o militante de un partido o frente electoral que es el encargado de trasmitir casa por casa las propuestas electorales que se ofrece al ciudadano".
Más adelante, Carlos López Puelles, del PJ, aseguró que los punteros en Luján no se consiguen: "Estoy convencido de que el puntero es ni más ni menos que la distorsión del militante. No creo en los punteros, no trabajamos con ese método. Confío plenamente en los militantes, en el trabajo que realizan y en la convicción de sus acciones".
Por su lado, José Moschetti, de Compromiso Popular, aseguró que un puntero "es un personaje que lucra con las necesidades de la gente común y de algunos dirigentes desesperados. Actualmente están en vías de extinción, terminarán de desaparecer cuando en todo el país se adopten las PASO".
Marcia Marianetti, candidata de la Nueva Izquierda, expresó con lujo de detalles que "son el resultado de la política clientelar, de prebendas y coimas, entremezcladas con una gran cuota de violencia que genera precisamente esta situación injusta del puntero frente a todos los vecinos. Es la práctica típica del PJ, pero que aquí en Mendoza se extiende a la UCR, así como en los barrios del oeste del departamento Capital y en Luján al propio Partido Demócrata, que también los tiene en barrios como Los Alerces, Soberanía, etc. Hay que terminar con estas prácticas, que son nefastas para el desarrollo de la comunidad departamental.
Más tarde, Franco Ricco aportó que "es parte del lamentable accionar de los partidos tradicionales, que utilizan la prebenda y la compra de voluntades políticas para nutrirse de votos. Y justamente lo más lamentable es que esta práctica deplorable es realizada principalmente en las zonas y lugares donde viven los sectores más castigados y carenciados, personas de quienes los políticos de los partidos tradicionales únicamente se acuerdan al momento de las elecciones de turno".
Por último Daniel Esaín, de Unión Popular, dijo que "el sistema de punteros lo crea el personaje político para su beneficio (ñoquis). Si el pueblo nos elige, no habrá más ñoquis. Nunca necesité punteros para hacer políticas, por lo que ni los tuve ni los tendré. Ni en el Ministerio de Trabajo ni en la diputación nacional nombré parientes ni punteros.