Alfredo Astiz, verdugo cruel con cara de niño

Fue identificado y desenmascarado porque la prensa británica publicó una foto en la que se veía a un capitán de la armada argentina rendirse y entregarse, con cara compungida, a sus enemigos. Aquel hombre joven, rubio y con cara de niño, era el responsable de haber enviado a la muerte a tres mujeres cuyo único delito era manifestarse con un pañuelo blanco en la cabeza solicitando información sobre el paradero de sus hijos desaparecidos.

El artículo completo de Soledad Gallego -Díaz en el diario español El País. Leelo desde aquí.