"Gano 22.000 pesos y hago lo que me gusta"

Florencio Randazzo dice que "lo mejor que le puede pasar a la Argentina es que Cristina Kirchner vuelva a ser presidenta", pero esquiva otras definiciones políticas.

 A escasos metros de la playa y rodeado de personas que andan relajadas, con pantalones cortos y ojotas, Florencio Randazzo se destaca: usa jeans, camisa de manga larga y zapatillas, y no para de hablar de trabajo.

Escoltado por las camionetas azules del Ministerio del Interior que lo siguen adonde vaya, está recorriendo la costa para monitorear el programa de renovación de DNI y para seguir de cerca el trabajo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.

Dice que "lo mejor que le puede pasar a la Argentina es que Cristina Kirchner vuelva a ser presidenta", pero esquiva otras definiciones políticas. Cuenta, eso sí, que gana 22.000 pesos por mes como ministro y que le parece un buen sueldo, porque hace lo que le gusta. Jura que su único vicio es la política y confiesa que usa cremas para cuidarse el cutis y que cuando era chico lo cargaban por su nombre.

-Le pido que se presente en 30 segundos.

-Soy Florencio Randazzo, ministro del Interior, nacido en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires. Soy un militante, un hombre comprometido con la política, con la noble política, con aquella que está destinada a transformar la realidad para mejorar las condiciones de vida de la gente. Tengo los tres mejores defectos: soy peronista, hincha de Ford y de Boca.

-¿Hay algo que no le guste de su trabajo?

-Me gusta lo que hago y me siento orgulloso de acompañar a la Presidenta en el gobierno más transformador de la historia argentina.

-¿Qué cosas de la vida le resta el poder a un político?

-Tiempo con nuestros hijos, con nuestras familias. Estamos afectados ciento por ciento a la responsabilidad que tenemos. Las jornadas de trabajo son muy largas. Y a veces también los fines de semana.

-¿Y se gana bien por lo menos? ¿Usted está conforme?

-Se gana bien. Puedo decir la cifra: gano $ 22.000 como ministro del Interior y estoy conforme, porque hago lo que me gusta.

-¿En su casa se habla de política?

-No, muy poco. Tengo dos hijos chicos, uno de cinco y uno de diez, y cuando llego a mi casa trato de no hablar de política.

-Sus hijos serán adolescentes algún día. Si encuentra a alguno fumando marihuana, ¿le pide que lo convide?

-[Se ríe.] Trataría de que comprendiera que no le hace bien.

-¿Usted tiene algún vicio?

-La política.

-¿Hace mucho que no se divierte?

-Me divierto trabajando.

-¿Se acuerda de la última vez que se emborrachó?

-No, fue hace mucho, de adolescente. Tuve una infancia muy linda.

-¿Lo cargaban por su nombre?

-Me llamo Florencio por Florencio Escardó [pionero de la pediatría]. Porque tuve un hermano, Pablo, que estuvo muy grave. Lo salvó el doctor Escardó. Es un nombre que hay que saber llevar, eh. Me decían: "¿Lorenzo te llamás?". Y yo decía: "No, Florencio, Florencio".

-¿El poder atrae mujeres?

-No, yo no creo en eso.

-Está casado desde hace 12 años y hace 30 que milita. ¿Usted dice que no lo ayudó el poder?

-No, bah, yo siempre creí que me la gané por las mías.

-¿Se cuida el físico?

-Sí, me cuido, soy prolijo. Si puedo, tres veces por semana corro, voy al gimnasio.

-¿Hace alguna cosa de metrosexual? ¿Usa cremas?

-Sí, me cuido, pero normal. Me pongo una crema después de bañarme.

Fuente La Nación