Muchas perlitas de la entrevista con un chico superpoderoso

Gestos, palabras y ocurrencias que acompañaron la entrevista a Alejandro Cazabán. Ernesto Sanz, su régimen frugal, “el Cazabán que viene”, el balcón ajeno, “esa” Evita y no otra y mucho más.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Ese balcón. Luis Alejandro Cazabán, “El Chiqui”, se negó a fotografiarse en el balcón del cuarto piso de la Casa de Gobierno al que se accede desde la Gobernación. “No soy el Gobernador; voy a serlo”, dijo confiado. Sólo aceptó asomarse por la ventana y mirarlo con los ojos largos.

Mendoza será inviable. Para Cazabán, Mendoza puede volverse inviable en cualquier momento.Sus riquezas actuales, sostiene, no alcanzan para satisfacer las demandas que la sociedad le hace al Estado.  Por ello decidió apostar –en una futura gestión- fuertemente a la minería, pero también a otras cosas. “Hay que mirar hacia el Asia – Pacífico más que al puerto de Buenos Aires”, expresó.

Frugal. Hacía una semana se había mostrado deportista, en El Nihuil. Cuando MDZ llegó a su despacho, llegó el mozo con un plato de frutas cortadas. “Traeme unos cuantos tenedores”, pidió y los ofreció a los visitantes.

Esa Evita y no otra. Acompaña al secretario general de la Gobernación en su despacho un retrato de Evita, colgado en la pared que da al despacho de Jaque. Pero no es cualquier fotografía de la luchadora: es un retrato de “Evita Montonera”.

Hay Cazabanes para rato. Conocemos a Alejandro, Andrés (ex funcionario de la DGE en la gestión de Cobos y ex director de la Dinaadyf en la de Iglesias) y a Pablo, gemelo de este último y abogado penalista. Pero hay otro que promete: Martín (aunque sin tilde en la i a la hora de pronunciarlo, como en inglés). Se trata de uno de los hijos del lanzado funcionario que –según su papá- “ya le ha picado el bichito de la política”.

Sarcástica coincidencia con Sanz. Si hay alguien a quien Cazabán realmente repudia cada vez que tiene oportunidad ese es el radical y coterráneo suyo Ernesto Sanz. Sin embargo esta vez le tiró una flor (aunque interesadamente): “Yo pienso igual que Sanz, que es importante que el estado se endeude para cumplir con sus compromisos”, dijo, chicaneando a los correligionarios del sanrafaelino que se niegan a acompañar esa línea de pensamiento a la hora de tratar el Presupuesto provincial.

Cazabán, el dirigista. El secretario de la Gobernación cree que el Estado provincial debe sentar a las universidades estatales y privadas y barajar y dar de nuevo en sus carreras. “Tenemos muchos abogados y pocos geólogos, por ejemplo”, arriesgó el también abogado Cazabán.

La frase de un agradecido. Anque confeso creyente, Cazabán repitió una muletilla a lo largo de la extensa entrevista: “gracias a Dios y a la vida”, dijo unas 10 veces.

El tuteado. Le preguntamo si se le teme o se le quiere. Él entendió que nos referíamos a “la gente”. Hablábamos de los miembros del gobierno y, en todo caso, de los intendentes. Pero se apuró en contestar: “Me ha tocado hacerle frente a temas serios y ese es el gesto por el que se me conoce. Pero cuando hablo en la calle o en algún barrio con los vecinos, me tutean. Me tratan muy bien”.

El humor de los mendocinos.

“La realidad se impone”, sostuvo Cazabán en la charla y se refería a su teoría de que “hay un importante cambio de humor” entre los mendocinos y para con la gestión de Celso Jaque. Ese teorema sostiene que ello ocurre cuando la gente se encuentra con “miles de pequeñas obras que vinieron a reparar olvidos eternos” o cuando “ven que el Metrotranvía es una realidad”.

El poderoso. Lo estábamos entrevistando. Afuera esperaba el intendente de la Capital, Víctor Fayad, que llegaba a festejarle todos los chistes y a refrendar todos los dichos del Gobierno de Jaque, en contra de sus correligionarios. Así y todo, Fayad debió esperar tres cuartos de hora que Cazabán lo recibiera.