Para los más cercanos a la Presidente, la idea de su postulación para ser reelecta en octubre próximo es un hecho. Las especulaciones sobre una caída de su candidatura, más allá de sus intenciones, corresponden a quienes señalan que CFK no quiere ser candidata y que dejará su lugar a Daniel Scioli.
¿Las razones? Se exponen varias, pero la principal sería que la primera mandataria no se encuentra en condiciones anímicas para enfrentar una campaña y, menos aún, para gobernar otros cuatro años. Por otra parte, los mismos que apuntan esto advierten –con una mezcla de esperanza y voluntarismo- que la distancia que hoy separa a Cristina de cualquier potencial oponente es grande, pero no "suficiente" para ganar en primera vuelta.
Para ellos, pareciera que la Presidente estuviera jugando el juego de la Oca, y que cuando avanza dos casilleros siempre termina retrocediendo.
Es cierto que una trayectoria política se dibuja con avances y retrocesos permanentes. Y que el Gobierno alterna buenas y malas. También lo es que no cesa el esfuerzo de la oposición mediática para promover, instalar o incluso crear un candidato que logre avanzar a una segunda vuelta electoral el 20 de noviembre próximo. En su cálculo, cualquiera que quede segundo del oficialismo en el primer turno recogerá los votos de todos los que se oponen al Gobierno. Extrapolando, apuntan que ese rechazo ronda el 60 por ciento, según el antecedente del comicio del 28 de junio de 2009.
Volviendo a lo que piensan los íntimos de la Presidente, posan su optimismo en la inexistencia de un líder opositor. De Ernesto Sanz, el flamante precandidato del radicalismo, subrayan su falta de trayectoria y experiencia ("Con dos años de senador no se puede ser candidato a Presidente", apuntan. Según esta visión, no se aplicaría en Argentina lo que en Estados Unidos).
Pero, más importante que esto, señalan que Sanz tiene un bajísimo nivel de conocimiento.
En el caso del senador mendocino habría que decir que su primer objetivo al lanzarse fue el de ocupar el lugar en la interna radical que sin duda dejará vacante Julio Cobos. Buscó de ese modo darle legitimidad a la emergente candidatura de Ricardo Alfonsín. Y propulsarse a los primeros planos justamente para empezar a recorrer el trecho de desconocimiento que lo separa de la sociedad. Y no de cara a esta elección sino a la próxima.
En cuanto a Alfonsín, los asesores políticos de Cristina no lo ven como un oponente de temer. Al menos hasta ahora, la del diputado nacional parece más una candidatura de transición de la UCR que un intento real del partido de regresar al poder. Alfonsín sería una suerte de "kirchnerista radical" por sus planteos, excesivamente moderados y faltos de la necesaria cuota de diferenciación como para instalarse en la vereda de enfrente del oficialismo.
Mauricio Macri, el inexperto jefe de Gobierno porteño, se erige en esta "mesa de arena" como el único que podría pararse frente a Cristina Kirchner con alguna posibilidad. Claro, siempre que acordara el apoyo de Eduardo Duhalde y de lo que queda del desgajado Peronismo Federal.
Duhalde merece un párrafo aparte.
Macri, sin embargo, se debate ahora entre postularse para la presidencial y avanzar luego en una alianza con el Peronismo Federal y todos aquellos que lo quieran seguir, o repetir como candidato a Jefe de Gobierno en la Capital Federal, en donde ganaría casi sin dificultades (Incluso si, lo que es muy improbable, "Pino" decidiera "bajar" al distrito). Los "arquitectos" de una eventual candidatura del jefe de Gobierno porteño a la Presidencia sostienen que, aunque perdiendo con CFK, Macri se convertiría en el jefe de la oposición. La clave, habría que señalar, sería la distancia en votos. No sería lo mismo perder en una proporción de 55 a 45 que 65 a 35.
Pero si existe algo de lógica en la política local, si queda alguna regla en pie, Mauricio Macri debería entender que la Ciudad de Buenos Aires es un excelente trampolín para la Presidencia si es posible mostrar una gestión medianamente aceptable. No es el caso, hasta el momento, pero el ex presidente de Boca tiene enfrente la posibilidad de resarcirse frente al electorado porteño encarando una segunda fase de su Gobierno para, luego, en el 2015, aspirar a la máxima magistratura con un panorama político previsiblemente distinto. Y mejor.
No obstante, todo indica que Macri no quiere esperar otros cuatro años para tentar suerte en una elección presidencial, pero la división dentro de sus más cercanos colaboradores es evidente y el final de la discusión todavía está abierto.
La "diáspora" opositora deja sin posibilidades de terciar a Lilita Carrió y a Fernando "Pino" Solanas, que estarían en condiciones de obtener un caudal interesante de votos en una primera vuelta pero no llegarían a sumar tantos como para instalarse en el segundo lugar y acceder al próximo y definitivo turno. El caso de Carrió da para un comentario: no hace mucho deslizó que no descartaba dar su apoyo a Macri si llegaba segundo frente a Cristina en la primera vuelta. Lo mismo dijo de Alfonsín. Está claro que para Carrió se trata de quitar al kirchnerismo del poder a toda costa, mientras espera que la sociedad "madure" hasta "confluir" con su propuesta política. Más allá del increíble mesianismo que esta postura expresa, más bien parece que a Lilita sólo le sienta bien su papel de eterna fiscal del poder, una suerte de pitonisa mediática cruza de troskista y conservador. Un engendro político.
Y ahora vayamos a Duhalde. Para el ex presidente interino la opción es clara. Será candidato hasta que aparezca alquien en mejores condiciones. En su entorno niegan que ese alguien sea Macri. Lo cierto es que, con sus declaraciones, Duhalde se instaló cómodamente en el casillero del candidato conservador popular para, eventualmente, confrontar con el kirchnerismo centroizquierdista. A comienzos de semana, en un extenso reportaje concedido al diario "La Nación", Duhalde le habló a ese público. "Seré el Presidente del orden", dijo.
El problema de Duhalde es que confió su futuro al caos social. Al ofrecerse como "bombero", la única manera de ganar espacio es al calor del conflicto, en especial en el Conurbano. Alguien que tiene serios problemas de posicionamiento como Felipe Solá le contestó al ex gobernador bonaerense. "Si uno dice que va a ser el presidente del orden tiene que aclarar un poco más, si no parece que va a ser un presidente duro, derechoso", aportó.
Al cierre de esta edición, los dirigentes que integran la Mesa de Coordinación del Peronismo Federal, Juan Carlos Romero, Adolfo Rodríguez Saá y Ramón Puerta, se aprestaban a convocar formalmente a las elecciones internas para definir sus candidaturas, antes de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias del 14 de agosto.
Una vez que ocurra, se sabrá quien enfrentará a Duhalde: si Alberto Rodríguez Saá, que duda, o si Solá y Mario Das Neves, que están más afuera que adentro. La otra cuestión para el líder bonaerense es la ya eterna discusión acerca de cuánto realmente maneja en su provincia (Lo mismo que le ocurre en cierta medida al radicalismo, aunque a escala nacional). En la misma medida en que fue perdiendo predicamento entre los intendentes del Conurbano, Duhalde comenzó a pretender que era un político de alcance nacional. Al fundar el Movimiento Productivo Argentino, aspiraba a abrir "sucursales" en todas las provincias. No le fue del todo bien. El desgajamiento del Peronismo Federal terminó por congelar muchos de esos intentos.
Una especulación que sigue dando vueltas en el mercado político local remite al futuro de Francisco de Narváez, quien todavía se ilusiona con un futuro aval judicial en suelo bonaerense para forzar una candidatura presidencial en 2015.
Mucho antes que eso, hoy, el "Colorado" navega al garete. Tanto que cerca suyo no dan por muerta la posibilidad de que sea el candidato a gobernador de Julio Cobos en la provincia de Buenos Aires. La ambigüedad de Cobos cuando fue consultado y las periódicas reuniones entre ambos hicieron crecer la versión. Pero se trata de otra alternativa por ahora improbable, aunque los dos se caractericen por una absoluta falta de línea política.
CFK y los límites de una oposición que no despega
La candidatura de la Presidente en los comicios de octubre es un hecho. No lo anunciará todavía pero ya tomó la decisión. Ningún precandidato opositor logra mediciones que lo despeguen del resto. La oposición mediática insiste. Sanz y el último intento por hacerle frente al kirchnerismo.