Una singular sorpresa se llevaron los investigadores que allanaron anteayer las oficinas de Medical Jet: las computadoras secuestradas no tenían el disco rígido.
Once días después del secuestro de 944 kg de cocaína en Barcelona, la requisa judicial en la compañía aérea y en los domicilios de los pilotos involucrados en el contrabando de drogas deja ahora más dudas sobre la empresa que hacía trabajos de flete aéreo.
El Juzgado en lo Penal Económico N° 4, a cargo de Alejandro Catania, analiza los elementos descubiertos en las casas de los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá, y de Matías Miret (los tres, presos en España), pero sin la posibilidad de hacer peritajes en las desarmadas computadoras comerciales, según informaron a La Nacion investigadores del caso.
De todas maneras, siguen dos pistas firmes para descifrar la forma en que el ilegal cargamento llegó a Barcelona. Se estudian los vuelos realizados por la aeronave Challenger 604, que llegó a la Argentina el 6 de noviembre pasado y que desde diciembre operó en la base aérea militar de Morón. Y un dato hasta ahora desconocido llamó la atención: los hermanos Juliá y Miret no fueron la tripulación que llevó la aeronave de Morón a Ezeiza el 29 de diciembre.
Lejos de restar sospechas sobre los detenidos en España o avalar con ese dato supuestos desconocimientos de la carga transportada, fuentes vinculadas con la causa indicaron que la presencia de otra tripulación en ese corto vuelo sólo apunta a la existencia de una posible banda organizada en varios niveles.
Precisamente, la segunda pista seguida en concreto por la Justicia deriva en uno de los casos más resonantes del narcotráfico en nuestro país: Southern Winds (SW).
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