El error de la prensa militante

Cómo evitar una prensa militante. Una nota de La Nación que compara lo que nos pasa con lo que sucede en Estados Unidos.

En un país políticamente dividido no sorprende que el periodismo esté dividido. Como en otras democracias polarizadas de América latina, las divisiones políticas atraviesan el periodismo argentino. Como nunca desde la restauración democrática, la profundización de diferencias, peleas públicas y acusaciones cruzadas entre periodistas y medios de prensa cobraron notoriedad.

Dentro de este debate, se ha reflotado la idea del "periodismo militante" como modelo deseable. A pesar de ser comúnmente utilizado en la política argentina, no es claro qué significa "militante" cuando se usa para adjetivar al periodismo. ¿Es aquel que defiende un gobierno o partido más allá de errores, secretos y contradicciones? ¿Es el que defiende sus convicciones sin importar cómo las demandas sociales se transforman en políticas públicas? ¿Es ideológicamente puro o es una criatura de la realpolitik dispuesta a tolerar cualquier negociación política? ¿Es el periodismo que informa sobre cuestiones que estrictamente calzan en la agenda política de un partido o gobierno? ¿Es el periodismo que, autonombrándose voz legítima de la voluntad popular, ignora que lo "popular" representa una sociedad civil con múltiples demandas, necesidades, conflictos e intereses?

La idea de "periodismo militante" como apéndice de un partido o gobierno es problemática para la democracia no necesita una prensa que sirva de portavoz de ningún oficialismo.

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