Celso Jaque se irá del gobierno sin haber logrado avanzar en la exploración y explotación de las áreas petroleras secundarias de la provincia, una especie de “reserva” en la que no se sabe bien cuánto hay, aunque existen buenos indicios desde la década del ´70. Sí sabemos que esas áreas se licitaron en 2007, que se adjudicaron y entregaron en 2008, que las empresas adjudicatarias han comprometido inversiones varias veces millonarias en dólares, y que debían cumplir un cronograma que lleva mucho atraso.
El área más jugosa, junto a seis más de las 12 en total, fue adjudicada al grupo Vila-Manzano, que se presentó a través de su firma Ketsal en Unión Transitoria de Empresas con la inglesa Kilwer. Por el total de las áreas, la UTE comprometió una inversión de 188,1 millones de dólares en los primeros tres años a partir de que comenzara la exploración.
Pero había que hacer la audiencia pública y los estudios de impacto. Y se produjeron demoras, una tras otra. La firma pidió prórrogas sucesivas porque no estaba preparada para explorar ni explotar el petróleo.
Y las dilaciones se sumaron y le restaron a Mendoza recursos que –está visto- seguirán bajo tierra bastante tiempo más.
El negocio del petróleo no es lo mismo con el barril de crudo a 146 dólares, como su pico máximo histórico de 2008, que a los 78 actuales. Y eso siempre puede influir en el ánimo de algún inversor. También es cierto que la crisis internacional rompió los moldes en 2008 y 2009 y que alteró todos los planes.
Pero al final la verdad lisa y llana es que el gobierno provincial toleró llegar a esta situación, vaya uno a saber por qué motivos. Y que a pesar de las razones objetivas existentes, no revocó ninguna concesión. Fue especialmente cuidadoso con el área más grande, en manos del Grupo Vila-Manzano. Sí, el mismo al que acusaron por extorsionador hace apenas meses, hasta que luego de “rebobinar” la relación fue volviendo a su cauce normal.
Así, los funcionarios de Jaque se permitieron adjudicar una reserva petrolera importante a una UTE que hoy pide prórrogas porque aduce no contar con operador.
Será el próximo gobierno el que decida, según parece, la marcha de la explotación petrolera secundaria en Mendoza. Ahora bien, con este antecedente, ¿quién puede pensar en una renegociación exitosa de las áreas que ya se están explotando? ¿Quién puede asegurar después que las condiciones que se acuerden se cumplan, si no se puede poner en marcha una explotación mucho menor en volumen de petróleo? En verdad, nadie.
Y no pasa nada, porque no puede pasar. Aunque sea un escándalo, o una vergüenza.
Una operación que da vergüenza
Especulación, dilaciones, permisividad… falta de rigor. Todo ello sumó para que hoy, a más de dos años de la adjudicación de las áreas petroleras, no se haya avanzado nada.