Los Kirchner y Macri están complicados

La sanción de la ley del matrimonio igualitario fue tomada como un éxito político por el matrimonio de Néstor y Cristina Kirchner. Pero pueden haber quedado secuelas para el futuro en el bloque de senadores. Los problemas del oficialismo se hacen ostensibles en Diputados. Macri enfrenta dos dilemas.

¿Ha cambiado la suerte del Gobierno? ¿Está amaneciendo un país mejor porque el Congreso convirtió la semana pasada en ley el matrimonio entre personas del mismo sexo? Esas preguntas cabrían ahora por dos razones: la labilidad de un escenario político donde, desde hace poco tiempo, la iniciativa del kirchnerismo pareció arrebatada por la oposición; la tendencia al relato mágico que siempre exhiben Cristina y Néstor Kirchner y que, en el caso de la reciente ley, contagió a ciertos aliados y opositores.

Aquel relato hizo hincapié en la conquista de una igualdad de derecho. Bajo un cristal es cierto: se ha contemplado con legitimidad la demanda de una minoría que forma parte activa de una realidad inocultable. Bajo un cristal más amplio esa exégesis se relativiza: la Argentina es una nación con profundísimas inequidades desatendidas –en especial sociales– sobre las cuales la clase dirigente no parece poner igual empeño para intentar, al menos, paliarlas.

No hay ley, por sí misma, que garantice un horizonte mejor. No puede haber tampoco lugar para juicios laudatarios como los que pretenden atribuirle al país una tutoría mundial que no tiene. Es verdad que con la sanción del matrimonio gay forma parte de una élite de naciones que han progresado en ese plano. Pero el mismo país es el que más veces se declaró en quiebra o incumple compromisos internacionales.

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