La Presidenta llamó a "modificar hábitos alimentarios"

En el medio de la lucha por las exportaciones de la carne, Cristina Fernández se mostró con el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Esta situación ya habría provocado malestar en el gabinete nacional. Se rumoreó que el propio ministro de Agricultura, Julián Domínguez, amagó con renunciar.

Cristina Fernández. Foto: Télam
Cristina Fernández. Foto: Télam

El secretario de Comercio, el controvertido Guillermo Moreno, cada vez se afianza más en el Gobierno. Según se supo, él fue el mentor de suspender las exportaciones de carne, algo que desde la administración de Cristina Fernández se desmintió. Según publica el diario Clarín, en la Casa Rosada sólo se habla bien del funcionario kirchnerista.

"Es un excelente secretario", lo elogió ayer un ministro con despacho muy próximo al de la presidenta Cristina Kirchner. Y justificó su accionar: "Como secretario de Comercio Interior, Moreno tiene la responsabilidad de controlar los precios internos. Y lo hace en medio de esta puja distributiva, con empresarios que quieren seguir ganando y aumentan precios".

Ante la consulta de Clarín acerca de si el funcionario se mueve en soledad, la respuesta del ministro fue sugestiva: "Somos un equipo, Moreno hace su trabajo así como otros están para dar buenas noticias".

Como para desmentir cualquier malestar con el funcionario, y en medio de la pelea por la carne, Cristina se mostró ayer con Moreno delante de la Casa Rosada. Además, la Presidenta visitó el stand de la campaña "Pescado, ahora para todos", justamente una iniciativa de Moreno para alentar el consumo de pescado, montando junto al Mercado Central puntos de venta en el conurbano.

Mientras la Presidenta se paseaba por el puesto de merluza con Moreno -lo que fue interpretado como todo un aval a su línea dura- desde Ecuador, donde estaba en gira comercial, el ministro de Agricultura Julián Domínguez, daba a conocer un comunicado que reafirmó que cerrar las exportaciones de carne "no está en el espíritu" de la Presidenta.

Para muchos, el ministro (cuya misión es negociar con el campo) es el que quedó más lastimado por esta nueva incursión del polémico secretario. Incluso fuentes de su propio entorno admitieron que el ministro amagó anteanoche con renunciar.

Mientras Cristina recorría la pescadería itinerante (tres camiones frigoríficos y equipo comercial liviano tipo feria que recorrerán varios partidos del conurbano) y llamaba a "modificar hábitos alimentarios", Moreno la seguía algunos pasos más atrás, muy contento. El secretario se explayó largamente sobre el plan de pescado barato, pero ante la insistencia de los periodistas en saber sobre las exportaciones de carne, repitió invariablemente: "Sin comentarios “.

Así, en el día de la polémica por la carne, curiosamente la agenda oficial sólo ofreció noticias sobre merluza.

La campaña propiciada por Moreno consiste en vender a 12,50 pesos el kilo de filet, y a $ 6 el de calamar.

Cristina compró simbólicamente 750 gramos de merluza, que el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, intentó pagar con un billete de $ 100, pero finalmente fue un obsequio. La Presidenta le regaló la merluza a una periodista del diario La Nación y le dijo en broma: "Cuidado, van a decir que recibiste dádivas". Después volvió a su oficina, junto a Moreno, para firmar el convenio con intendentes para la venta de pescado.