La deserción de un solo senador opositor le permite ahora al oficialismo guillotinar al Senado. La deslealtad de dos o tres diputados de la oposición le habilitaría al oficialismo la posibilidad de inmovilizar la Cámara de Diputados. La Argentina podría convertirse, así las cosas, en una República sin Congreso. El poder no está ya en poder de los Kirchner, pero tampoco está en manos de sus opositores. El poder está vacante , describió con dureza uno de los principales líderes parlamentarios.
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