El ex presidente, la cara de la decadencia

Carlos Menem ha ocupado esta semana un lugar central en las primeras planas de los diarios del país. Siendo que cuenta con una imagen negativa cercana al 80 por ciento, es indudable que la atención que el periodismo le ha prestado no ha tenido en cuenta su popularidad. Por Alberto Fernández en Crítica Digital.

Su banca vacía el miércoles desató infinitas conjeturas. Algunas de ellas inducían a creer que su deserción era parte de un acuerdo que le permitiría al Gobierno impedir que la oposición lo prive del control de la mayor parte de las comisiones. En esa confabulación, el Gobierno le garantizaría impunidad en las múltiples causas judiciales que lo tienen imputado. Otras versiones decían que esa ausencia operaba como una advertencia a la oposición. Sólo pretendía que los opositores le otorguen a Menem un lugar de privilegio que hasta aquí le han negado. Justo es decir que la oposición y sus compañeros del Peronismo Federal lo contaban como propio a la hora de los votos, pero lo marginaban de modo vergonzante a la hora de las conferencias de prensa y de las fotografías.

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