"En un intento por disolver el poder de bloqueo de Moyano, Julio De Vido celebró acuerdos con el sector de la construcción, la energía y la minería. En la CGT se quejan de la táctica. "No sirve para nada; nos necesitan igual", dice Omar Viviani. Admiten, sin embargo, que al camionero se le hará difícil evitar un acuerdo con los empresarios para la próxima paritaria. La UIA y los funcionarios exigen no superar el 20% de ajuste, la CGT pide un 24%, y lo más probable es que se firme un 22%. Los gremialistas tienen un incentivo poderoso, todavía tácito, para alcanzar el entendimiento. Pretenden que el Gobierno les entregue $ 6000 millones para sus obras sociales. Es el caudal que, según ellos, el Estado les retiene por errores de imputación contable. La negociación de estos fondos es desalmada: Moyano quiere $ 1000 millones antes de ponerse a conversar con los hombres de negocios. La Presidenta suele espantarse con jubileos de este tipo, que forman parte del opaco régimen económico que investigan los jueces".
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El nuevo factor: desaparece el miedo
El "Pacto social" o "acuerdo entre corporaciones", de acuerdo al análisis del periodista Carlos Pagni en La Nación de este lunes. Pone el foco en que los sectores que reclaman ya no dudan hacerlo.