2011: de la eternización al hermanazgo

La enmienda constitucional votada en 2007 comenzará a aplicarse a partir de esta elección para los intendentes. Aunque el efecto se hará sentir en 2015 cuando casi todos los actuales jefes distritales ya no podrán ser reelectos. El fenómeno del perro que se muerde la cola y las "mañas" de los hermanos. Entrá y votá.

Un nuevo esquema se dará en las próximas elecciones donde comenzará la vigencia de la última enmienda constitucional votada por la ciudadanía mendocina. Ahí se eligió por limitar a los intendentes a que sólo logren una reelección consecutiva. 

El Gobierno está dispuesto comenzar a aplicar el nuevo artículo 198 de la Constitución Provincial con el cual como se ha dicho, se limita a sólo una reelección consecutiva a los intendentes.
 
De este modo las votación de 2011 será la última oportunidad para quienes están por terminar con su mandato como jefe comunal y pretenden ser reelectos.
 
La aplicación de este sistema se notará efectivamente en las elecciones de 2015. Es decir que los intendentes que sean reelectos consecutivamente en 2011 no podrán presentarse para el mismo cargo en el 2015.
 
La determinación de la aplicación del 198 quedó firme luego de que la Legislatura aprobara la necesidad de la reforma del artículo 121 de la Carta Magna. Esta modificación de este párrafo constitucional, que será puesta a consideración de los votantes en las próximas elecciones, modificará la cantidad de votos necesarios para reformar a Constitución Provincial. 

Aquel fallo de Aída

La ex jueza Aída Kemelmajer. Un fallo de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza producido a finales de la década del ’80 fijó la exigencia de carácter casi incumplible. El Alto Tribunal a través de la opinión de Aída Kemelmajer estableció que para modificar la Constitución hacían falta por lo menos, la cantidad votos equivalentes a la mitad más uno del padrón.

En cambio, la reforma propuesta y que será votada junto con las elecciones de octubre de 2011 establece que sólo será necesaria la cantidad de sufragios equivalente a la mitad más uno de los votantes.
 
El Gobierno hará computar entonces esta nueva reglamentación constitucional contando con el aval político que le significa la ley de la necesidad de la reforma del artículo 221.

El punto en cuestión es que estamos en las puertas del final de una era que se hizo sentir en la estructura política desde el retorno de la democracia en 1983. A falta de la reelección de gobernador el poder territorial de los intendentes en Mendoza ha dejado un sello en la política.

La iniciativa fue del entonces senador demócrata Marcos Niven hace 13 años. Y se convirtió en el comienzo de un proceso que parece ser irreversible entre quienes aprendieron que hacer política era atornillarse al sillón comunal.

El panorama ahora se abre para nuevas experiencias de renovación política o de nueva mañas que permitan generar pequeñas dinastías territoriales ya puestas en práctica en por lo menos tres distritos.

La primera alternativa, la más saludable para el sistema republicano, más que para la democracia misma, sería el objetivo logrado por la misma reforma que es la renovación en el poder municipal.

Pero este cometido tiene un escollo importante que es el mismo ejercicio de esta política personalista que se aplica en Argentina desde sus inicios como país. Se trata de la dependencia total de los esquemas de poder a la personalidad del caudillo que hace sentir su ascendencia en todo momento y que a la hora de replantear una renovación todo se circunscribe a la fuerte referencia del líder, por lo que le es difícil a él mismo promover un recambio.

Es el fenómeno donde el perro se muerde la cola ya que lo que se buscó con tanto ahínco: la concentración del poder territorial político, ahora se convirtió en un peso para sus propias aspiraciones.

La segunda instancia también perniciosa, es cómo algunos referentes políticos buscan prolongar su dominio político y territorial a través de sus parientes más cercanos y a la vez más confiables como son los hermanos. En el Este ya se puso en práctica un caso donde los hermanos Pinto se sucedieron en el comando del gobierno paceño. Quizá los propios vecinos de La Paz estén conformes con la perfomance de Sergio y Gustavo Pinto pero es cierto que les puede resultar difícil a ellos mismos generar un recambio dirigencial.

Los otros casos son más recientes y más evidentes de traspaso de "poder fraternal" para prolongar el poder territorial. En Maipú Adolfo Bermejo abdicó a favor de su hermano Alejandro para ir a ocupar una banca en el Senado de la Nación y un caso similar ocurrió con Omar Félix quien dejó como heredero a su hermano Emir en la comuna sanrafaelina.

Al mismo tiempo los hermanos, que heredaron las intendencias, se presentarán para ser electos por "primera vez" efectivamente como intendentes de sus respectivos departamentos. de hecho mañana. miércoles 29, Alejandro Bermejo se presentará oficialmente como candidato de Maipú.

Lo cierto es que con este nuevo esquema algo se moverá en el tablero político ya que en el peor de los casos si todos los intendentes actuales pretenden y logran finalmente ser reelectos, en 2015 casi ninguno de ellos, excepto los hermanos (que han reemplazado a los titulares a mitad de mandato) podrá intentar ser reelecto.

El paso siguiente, y si el artículo 221 es finalmente aprobado por los votos, será la reforma integral de la Constitución donde se incluirá la reelección del gobernador por una vez cosecutiva.

 

La tabla de posiciones de los "reeleccionadores"

El 16 de junio de 2009 MDZ dio a conocer el ranking de los intendentes reelectos en la provincia. Esa lista la lidera Natalio Firpo (UCR) y Dante Pellegrini (PJ) con cuatro períodos consecutivos, es decir 16 años seguidos, al frente de las comunas de San Carlos y Junín respectivamente.

El paceño y cobista Sergio Pinto  -hoy diputado nacional- también integró la lista aunque en su última reelección del 2003 no pudo completar el mandato porque asumió como ministro en el gobierno de Julio Cobos.  

Con tres períodos consecutivos o 12 años como intendentes, el ranking se completa con Antonio Ponce (PD) en Santa Rosa, Pablo Patti (PD) en San Martín, Vicente Russo (PJ) en San Rafael, Luis Carral (PJ) en Luján, Guillermo Amstutz (PJ) en Las Heras, Francisco García (PJ) en Maipú, Sebastián Brizuela (PJ) en Lavalle y Rubén Montemayor (PJ) en Godoy Cruz.  

Mientras que para esa época los justicialistas Adolfo Bermejo en Maipú y Roberto Righi en Lavalle iniciaron en el 2007 su tercer período como jefes comunales en sus departamentos.

La lista de jefes reelegidos dos períodos seguidos (cuatro años cada uno) está integrada por Jorge Pardal (PJ) en Guaymallén, Mario Guiñazú (PJ) en San Carlos, Roberto Iglesias (UCR) Capital,  José Martínez (UCR) Tupungato, César Biffi (UCR) Godoy Cruz, Omar De Marchi (PD) Luján y Celso Jaque (PJ) Malargüe.