Las 13 perlitas destacadas del after office

El primer after office de MDZ dejó momentos para el recuerdo. Las archiconocidas perlitas merecían su espacio propio. Hacé clic y no te las pierdas.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

El lugar. El “Malbec Room” –la preciosa cava del Devas Bar, de Sheraton Hotel- fue el espacio convenido para el primer Alter Office de MDZ. Un lugar que conjuga intimidad, buen gusto y calidez. Para amenizar la charla, periodistas y entrevistados degustaron tablas de quesos y fiambres, olivas y tomates cherry, canapés de zucchini y paté de hígado y mini sandwichs de pan inglés.Maridaron perfectamente estas delicias dos vinos reserva de bodega Lurton: Pinot Gris (el preferido por las damas) y Malbec. 

Rompiendo el hielo. Indudablemente, Raquel Blas y Liliana Vietti fueron las más locuaces en el arranque. Una tímida Marisa Garnica de Parisi amenazaba con complicar la nota, al quedarse afuera de los comentarios voluntariamente. Pero afortunadamente la situación se revirtió notablemente.

Juntitas y sorpresivas. Las tres invitadas llegaron juntas. Tan diferentes y tan iguales: las tres, eligieron vidas complicadas y en paralelo a las de sus parejas. Mientras el equipo de MDZ instalaba computadoras y banners en la cava del hotel, las féminas se habían instalado en el Bar Devas. Inmediatamente y con desparpajo se dispusieron a dar rienda suelta a la curiosidad que les despertó nuestra convocatoria.

Reincidentes. Blas y Vietti reincidieron en la vida en pareja. La primera dijo que lo hizo luego de haber tenido muchos novios, de diez años de matrimonio que prefiere olvidar y que se decidió a vivir “en pecado” con Vicente Frezza “antes de entrar en el mercado del usado”. Vietti (diputada radical) se casó: lo hizo recientemente y con el amor de su adolescencia, el ex intendente (peronista) de Godoy Cruz Rubén Montemayor. Primero vivieron en pareja, y a raíz de un estado grave de salud de Él, dieron “el sí” en el hospital.

Encamotada. La que se mostró encamotada a full fue la esposa del intendente de Luján, Marisa Garnica de Parisi. “Me cautivó su mirada y su labia…y me sigue cautivando”, dijo. Parisi “fue mi primer y único amor, y jamás me avergonzaré de decirlo”.

Quien lo hubiera dicho. La dirigente gremial dijo haber pasado una juventud muy solitaria. “Ni salía a bailar”, dijo. Pero la participación social rápidamente la convirtió en todo lo contrario, una mujer que a diario discute con cientos de personas a su alrededor.

Motoquera. Vietti confesó que “el Rubén me está preparando una moto”. Es conocida la pasión motoquera de Montemayor, a tal punto que ha logrado que pronto veamos a la diputada acompañándolo, en motos diferentes, por las calles de Mendoza.

Mala 1. Las tres mujeres son de carácter, digamos, fuerte. A tal punto se ha “estigmatizado” –según sus propias palabras- a Raquel Blas que un día en el medio de un velorio, el silencio lo interrumpió una niñita que le preguntó, a boca de jarro: “¿Por qué siempre usted está tan enojada”.

Mala 2. Usamos mal el calificativo: le dijimos “mala” a Marisa Garnica…¡Para qué! De inmediato saltó en cruz y nos espetó: “Mala ¡no! ¡Soy firme!”. ¿Quedó claro?

Candidatas. Les preguntamos a las tres si pensaban en alguna candidatura para el año que viene. Al unísono se escuchó un tremendo “mm naaaaa”, que quiso decir que “no”, taxativamente.

Charlatanes y algo más. Vietti contó que una de las cosas que más le gusta de su relación de pareja son las charlas con su marido. “Le gusta hablar mucho”, dijo. Pero aclaró, de inmediato: “Pero ojo… ¡No solo charlamos!”.

Amor y odio por la plancha. Blas se mostró enamorada –además de su marido- de las tareas hogareñas. “Me distraen”, dijo. Y aseguró que hace “todo” en su casa. Vietti aceptó que algunas cosas hace, pero que “no me gusta; lo hago porque hay que hacerlo”. De todos modos avisó que, a la salida del after office de MDZ se iba de compras hogareñas. “Del Sheraton, al supermercado”, comentó risueña.

Cocineros. Nos enteramos de algunas cosas de sus maridos. Por ejemplo, que Montemayor jamás hace el asado: es la tarea obligada de su mujer, la diputada Vietti. “Me sale riquísimo”, alardeó. Frezza es el chef en la casa de Blas mientras que Parisi se encarga de las comidas los fines de semana, con 5 hijos en la mesa.