La presidenta de la Nación, Cristina Fernández dio su primer mensaje al país como viuda de Néstor Kirchner.
Mientras muchos especulaban con que aprovecharía la oportunidad para poner el acento en su fortaleza, la mandataria se mostró humana y sensible, agradecida y batalladora, pero humilde.
Lejos de su imagen tradicional, varias veces estuvo al borde del llanto y concluyó su brevísimo mensaje casi envuelta en lágrimas. Habló la esposa dolida que -como le dijo el ministro Adaro a MDZ mientras lo veía, en nuestra redacción- "se echó a la familia y al país en sus hombros".
Dio un discurso que, muy probablemente, fue producto de varias grabaciones por ensayo y error, habida cuenta de su carga emotiva y personal. Pero resultó, finalmente, altamente movilizador de la tropa propia y de las personas que vieron en él a una mujer dolida que, a pesar del luto, tiene una tremenda responsabilidad en sus manos: gobernar al país.