Los flujos de capital ilícitos generalmente involucran transferencias de dinero ganado a través de actividades penadas por la ley. Es una obvia definición que es necesario precisar más aún cuando los involucrados son grandes empresas y particulares de patrimonio abultado. De ese movimiento de fondos existe una mayor presencia en el debate público, el originado por la corrupción gubernamental, aunque sería más riguroso puntualizar “corrupción empresario-gubernamental”.
Ese flujo ilícito también se registra en transacciones que suponen contrabando de bienes y en estrategias para “proteger la riqueza personal o corporativa de las autoridades tributarias nacionales”, detallan los economistas Jorge Gaggero, Romina Kupelian y María Agustina Zelada en la investigación Fuga de Capitales II, publicado por el Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina.
Esto significa que la evasión tributaria de las grandes empresas, denominada “planificación fiscal nociva” con sutileza por la AFIP, constituye una de las principales fuentes de corrupción en la sociedad. Una de esas maniobras son las operaciones conocidas como precios de transferencia, que son manipulaciones de precios en el intercambio de bienes o servicios pactadas por dos compañías que pertenecen a un mismo grupo empresario para girar utilidades y eludir el pago de impuestos.
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La evasión al fisco como parte de la corrupción
Alfredo Zaiat analiza en Página/12 la matriz de la corrupción argentina, vinculada a la evasión impositiva. Allí, asegura que "los flujos de capital ilícitos generalmente involucran transferencias de dinero ganado a través de actividades penadas por la ley". Una nota necesaria.