El senador Carlos Menem tampoco estuvo en la sesión de este miércoles, en la que se trató el trascendental proyecto del 82 por ciento móvil para los jubilados. Pero en esta oportunidad fue por razones de fuerza mayor: el riojano será sometido esta noche a una operación de próstata en el Instituto del Diagnóstico, de esta capital.
Lo cierto es que las ausencias de Menem han sido moneda corriente durante su gestión legislativa. Sorpresivamente se había convertido este año en protagonista de la Cámara alta al descubrir la oposición que necesitaba su presencia para garantizar la mayoría con la que se desayunó tras el reacomodamiento registrado en ese Cuerpo durante el verano. Y al advertir que su condición de “senador N° 37”, comenzó a jugar con esa condición.
Con su figura cotizando en alza como nunca desde las elecciones de 2003 -cuya primera vuelta ganó, recuérdese bien-, el riojano le pasó facturas a la oposición y recordó que, pese a sus “pergaminos”, había sido ninguneado. Marginado hasta de las fotografías, condenado a un segundo plano, no invitado a las reuniones, Menem se desquitó ausentándose a una sesión que significó una derrota para la oposición, que no pudo sumar el quórum necesario para sesionar.
Sus interlocutores trataron de reparar las heridas y por un breve tiempo volvió a disfrutar del estrellato y el reconocimiento. Hasta que volvió a ausentarse, desconcertando a propios y extraños. Se habló entonces de un acuerdo con el oficialismo, que dejó de destratarlo públicamente, pero amén de ello terminaron descartándolo.
Hartos de estar pendientes de su salud o sus reuniones familiares -en una sesión se fue supuestamente para asistir al cumpleaños de su nietita-, los legisladores de la oposición volvieron a marginarlo, esta vez definitivamente. Y de las pocas veces que estuvo, cuando le tocó votar no lo hizo junto a la oposición -cuando se discutió el pliego de Mercedes Marcó del Pont al frente del BCRA, se abstuvo. De haber votado en contra, hubiera forzado el desempate de Julio Cobos-. Así las cosas, dejaron de tenerlo en cuenta a la hora de las sumas y las restas.
Así sucedió para esta trascendental sesión del 82% móvil, seguramente la más trascendente del año por sus implicancias políticas. La oposición se desinteresó respecto de si Carlos Menem estaría o no, pero incluso había trascendido que en caso de hacerlo, supuestamente votaría en contra, por aquello de que por haber tenido la máxima responsabilidad ejecutiva, sabe de las dificultades que acarrearía para un gobierno pagar el 82%.
Las dudas se disiparon de entrada este miércoles. No apareció a la hora de dar quórum, pero de inmediato se supo que tampoco estaría a la hora de votar, pues al inicio de la sesión, se aprobó una licencia con goce de sueldo por 30 días. Y al rato, Parlamentario.com pudo averiguar que el ex mandatario sería sometido a una intervención quirúrgica.
Fuente: Parlamentario.com
Carlos Menem faltó por una operación programada
El ex presidente se ausentó también a la sesión sobre el 82% móvil, esta vez porque a la misma hora debía ser sometido a una intervención quirúrgica, que se reprogramó para esta noche. Este año sólo estuvo en cuatro de las quince reuniones que celebró el Senado a lo largo del año.