Sr. De Marchi.- Señor presidente: yo pensaba que el inicio de esta sesión iba a estar concentrado en la discusión de este ya famoso proyecto de ley de medios, pero todavía estamos discutiendo el momento y las formas para considerar la cuestión de fondo.
Y esto se debe a que esta sesión nace ilegítima, irregular, en el incumplimiento más básico de las reglas de juego que debiéramos observar con especial atención los diputados, porque si nos quedamos sin reglas de juego para las sesiones, nos quedamos sin nada.
Esta sesión deviene ilegítima por lo que acabo de decir, por violación evidente de las formas, como ha sido fundamentado por diversos diputados, y también por una violación al fondo mismo del asunto, que es la imposibilidad física, material, de conocer el tema central de esta sesión.
Ayer a última hora –y no voy a profundizar en esto porque muchos diputados ya lo han hecho se hicieron más de doscientas reformas al proyecto. Desafío a cualquier diputado, de la oposición y especialmente del oficialismo, a que demuestre si conoce con exactitud la norma que se pretende aprobar.
Esto me hace acordar a que hace un par de semanas veía a prestigiosos diputados, en su gran mayoría del oficialismo, justificándose frente a la ciudadanía por no haber leído la ley de emergencia agropecuaria que se acababa de aprobar. Esto pasó nada más que hace dos o tres semanas.
Hoy están incurriendo exactamente en el mismo error, ya que van a levantar la mano en el día de hoy –y ojalá esto no suceda para aprobar un dictamen que no conocen, que no han leído, porque no ha habido el tiempo necesario para hacerlo teniendo en cuenta las modificaciones que ha sufrido el proyecto y las audiencias públicas que se han realizado con motivo del tratamiento de este proyecto de ley.
Esto no es en el fondo ni más ni menos que el violentamiento de la voluntad popular por parte de un sector político que integra este Congreso. En el fondo es eso, es obligarnos a todos, es violentar un proceso que debiera ser natural, razonable, con los tiempos que la discusión responsable indica.
Por lo tanto, señor presidente, planteo esta cuestión de privilegio porque no quiero ser parte de esta farsa. Me resisto a ser un actor de reparto en esto que huele mucho a comedia venezolana de bajo presupuesto. Hablando de ley de medios, huele mucho a coproducción venezolana argentina, con el libro escrito en Venezuela y reformado en Olivos. Me resisto a ser parte de esta telenovela que necesita como mínimo 129 extras. Como dije, no quiero formar parte, no quiero violentar los tiempos, no quiero violentar la voluntad popular.
Por lo tanto, señor presidente, concluyo con lo que dije al comienzo: dejo formalmente planteada la cuestión de privilegio y solicito que, en el momento oportuno, esta sesión sea declarada ilegítima por contrariar manifiestamente las normas de funcionamiento de este cuerpo y se declare finalmente nula por los argumentos expresados.
Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.
Sr. De Marchi.- Señora presidenta: no quiero pensar que estas voces de desaprobación o silbidos que se escuchan sean los que van a conducir las radios de los tiempos por venir.
- Varios diputados hablan a la vez.
Sr. De Marchi.- ¡Qué peligro! ¿No?
Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Señor diputado: por favor diríjase a la Presidencia.
Sr. De Marchi.- Voy a ser breve, porque se ha dicho mucho.
Insisto con el argumento que se ha dado al comienzo. Estamos discutiendo una de las leyes más importantes de la vida de nuestra República. Es una norma que se mete en la entraña misma de los pueblos, mediante la regulación nada más y nada menos que de la libertad.
Más allá de la libertad de prensa y de expresión, en este proyecto de ley estamos hablando de la libertad misma. No está dado el marco para discutir una normativa tan importante. Y no estoy hablando del 9 ni del 11 de diciembre. Puede ser la semana que viene el momento de tratar este proyecto de ley, o la otra, o marzo o abril. Tienen que darse las condiciones naturales para discutir una iniciativa tan importante.
Consenso. Es lo que hace falta para estas leyes. No es bueno para la salud de la República que estas leyes se aprueben por uno o por dos votos.
Se está cometiendo una falta de respeto a los cientos y cientos de personas que fueron a las audiencias públicas de la semana pasada. Sus opiniones fueron recogidas taquigráficamente, y recién ayer se pudo tener acceso a ellas. Sus opiniones no fueron leídas. Se les ha faltado el respeto.
- Varios señores diputados hablan a la vez.
Sr. De Marchi.- Existe una cuestión indudable: ¿Por qué el apuro? Frente a un escenario como éste, debemos darnos el tiempo necesario para discutir y debatir.
El apuro en realidad tiene varios motivos. El primero es que el gobierno ha aprendido que cuando los malos proyectos llegan al conocimiento social y colectivo luego cuesta aprobarlos. La resolución 125 fue un claro ejemplo de ello.
La presidenta, en una actitud democrática, dijo en abril del año pasado que el proyecto iba a ir al Congreso. Hubo actos aquí enfrente y en Plaza de Mayo y se cortaban calles todos los días. Eso motivó que la gente conociera el trasfondo que el tema tenía. La conclusión fue que no se aprobó porque no era buena. Frente a este ejemplo, el gobierno dice “palo y a la bolsa”. No le interesa el debate porque de ese modo la gente se informa, y si eso ocurre esto no se aprueba. Ese es el primer fundamento y motivo de este apuro. No somos ingenuos a esta altura del partido.
El segundo argumento de la rapidez va enganchado con el primero: si esta iniciativa no se aprueba se corren serios riesgos de perder las elecciones del año 2011. Hay dos maneras de ganar las elecciones siendo gobierno. Una de ellas es haciendo las cosas bien para que el pueblo espontáneamente lo acompañe gustoso, como lo hizo en otras oportunidades. La otra manera es transformando al país en un gran INDEC para decirle al pueblo lo que queremos que sepa o para decirle en realidad lo que no pasa.
El gobierno tiene apuro porque indudablemente ha optado por este segundo camino: el de la manipulación de la voluntad y de la libre expresión.
Hay otro elemento que es fuertemente negativo y que genera una enorme violencia moral: la aprobación de esta norma arranca con la pelea Kirchner-Clarín. Esa es la verdad. Ese es el verdadero objetivo político puntual y concreto de este día. No lo pueden esconder, a pesar de que buscan palabras o frases comprensivas de una serie de actitudes para tratar de “vendernos” a nosotros y a la comunidad la aprobación de este proyecto de ley. La primera frase que nos dicen es que el gobierno quiere democratizar la información. ¡Por Dios! ¿Alguien puede creer a esta altura del partido que Kirchner quiera democratizar algo en este país? ¿Alguien puede sinceramente creerlo?
Tenemos a la Justicia cooptada y manipulada a través de un Consejo de la Magistratura manipulador. Tenemos un Congreso que ratifica las decisiones de construcción de poder político que se toman en Olivos, ni siquiera en la Casa Rosada. Hemos delegado facultades en el Poder Ejecutivo, generándole superpoderes. Con decretos de necesidad y urgencia este gobierno puede hacer lo que se le antoja, como lo ha hecho. Hubiera sido mucho más franco transformar esta norma en un decreto de necesidad y urgencia, asumiendo la responsabilidad total, pero no compartir con el Parlamento nacional esto que es una trampa.
El segundo argumento pomposo que se utiliza es el de desatar supuestos monopolios existentes. Esto se ha dicho muchas veces, pero lo vuelvo a repetir para que alguien me dé una explicación. ¿Quién firmó la fusión de Multicanal y Cablevisión? ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué alguien no lo explica? A este gobierno no le interesa desactivar monopolios, sino capturarlos, a fin de que la opinión monopólica quede en manos ya no del Estado, sino de una persona, porque en nuestro país Estado es gobierno, gobierno es partido y partido es caudillo, como dice Carlos Pagni en una de sus columnas.
En consecuencia, la opinión después de aprobado este proyecto quedará en manos de un caudillo, ni siquiera del Estado, quien la digitará a su gusto y antojo desde una pieza situada en Olivos.
- Varios señores diputados hablan a la vez.
Sr. De Marchi.- Digo esto porque lo siento auténticamente. Lo digo en la cara, de frente, y no lo hago en los pasillos…
Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Diríjase a la Presidencia , señor diputado.
Sr. De Marchi.- Lo estoy haciendo, señora presidenta.
Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- No es así, señor diputado.
Sr. De Marchi.- A veces digo cosas que siento, pienso y que muchas veces la gente repite en la calle; me refiero a las personas que tienen poca voz.
No voy a entrar en la discusión técnica de esta iniciativa, porque la trampa está en el marco o el entorno.
Para terminar, me voy a referir a un solo tema, que es el plazo de un año para el desguace que se va a producir de distintos medios. Se va a abrir un mercado mediático importante en el país. Me pregunto quién va a invertir en medios de comunicación en un país con ese marco.
Sólo lo harán el gobierno, a través de sus amigos, o los amigos del gobierno, con ciertas garantías, porque nadie que tenga un capital mínimo va a invertir en un país donde le confiscan licencias y medios de un día para el otro, según el antojo de quien ejerce el poder real.
Esto nos conduce indudablemente al manejo centralizado –con nombre y apellido- de la opinión. Me resisto a que en el futuro sea Néstor Kirchner quien me diga qué veo y qué escucho. (Aplausos.)
Omar de Marchi, en el recinto
La que sigue es la versión taquigráfica del discurso del diputado nacional mendocino Omar de Marchi, el día del tratamiento de la Ley de Medios en Diputados.