Una sarta de mentiras

Si algo caracteriza la gestión de Celso Jaque, esto es el ocultamiento y la falta de transparencia en distintos actos de gobierno. La historia de la “compensación” a la productora que trajo a los Cadillacs está plagada de contradicciones, cuando no falsedades, de casi todos los actores.

La increíble saga del contrato con Los Fabulosos Cadillacs constituye un gran cúmulo de falsedades y de dudas, descriptas en la serie de notas que hemos publicado desde el miércoles –cuando MDZ detectó el caso- hasta hoy. Un informe firmado por Jorge Fernández Rojas, que editamos en nuestro especial Domingo, demuestra que el gobierno no ha dicho la verdad en este asunto. El caso incluye empresarios que no lo son, “prestanombres”, funcionarios de alto nivel que dicen una cosa y firman otra; compensaciones injustificadas, repentinos “cambios de escenario” que se conocían con mucha anticipación, falta de colaboración con la Justicia y negativas a entregarle documentación al fiscal, ocultamiento, poderes que se firman después de los contratos, representantes que se desconocen unos a otros, gente que repentinamente desapareció de sus domicilios, y –finalmente- un contradictorio comunicado oficial que –cuando no- no fue enviado a MDZ sino hasta que los periodistas de este medio lo reclamaron, tras verlo publicado en medios más agradables al paladar oficial.

Para resumirlo claramente: La principal farsa oficial fue la de compensar –quién sabe con qué criterio- a una productora privada por una suma que nadie sabe bien cómo se determinó, sin justificaciones legales ni técnicas, y después se ocultó esta decisión a través de un hecho administrativo distinto: “contratar” a Los Cadillacs de manera directa, en un instrumento que terminaron firmando el gobernador Celso Jaque, el secretario general de la gobernación Alejandro Cazabán, el ministro Adrián Cerroni, y el secretario de Turismo Luis Böhm. Esta es la más clara de las mentiras. Si esto no es fraude a la administración pública… se parece bastante.

Es muy probable que aun en medio de contradicciones, el comunicado firmado ayer por tres miembros del gabinete, de los cuales uno no habló hasta ahora, otro dijo que no tenía nada que ver, y uno más había declarado antes algo distinto a lo que firmó anoche; diga la verdad: Es decir, el gobierno buscó compensarle a la productora por las “pérdidas” que supondrían no hacer el show en el Estadio, el que por otra parte no había sido pedido oficialmente jamás. El problema es que para justificar esto y hacerlo de la manera correcta, mucha gente debería haber opinado. Y es muy posible que ni siquiera un modesto asesor letrado de un ministerio hubiese dejado pasar una cifra semejante sin un peritaje, justificativos técnicos, y hacerse la simple pregunta “¿Por qué?” Cualquiera de estos cuestionamientos podría haber trabado el expediente. Así, para ahorrarse el camino, el gobierno contrató a los Cadillacs por sí mismo, y le pagó 315.000 pesos a la productora, es decir, la suma equivalente al cachet de los músicos. Bonito negocio, por otra parte, donde el privado no arriesga nada, pero eso forma parte de otra discusión. Será en todo caso el debate sobre la política cultural que Jaque ha decidido para Mendoza.

El fiscal especial Eduardo Martearena investigará ahora por qué el gobierno compensó a los empresarios, y después ocultó este hecho por medio de un contrato en el que nadie dijo absolutamente nada de esta “indemnización” de cálculo secreto. Y deberá determinar en su investigación si esta maniobra constituye un fraude.

Un párrafo aparte merece la productora Offside. Ofrece como contratante con el gobierno y 'representante' de Los Cadillacs, a la vez, al padre de una de sus integrantes, un modesto monotributista de 67 años llamado Pedro Infante, que empezó su “actividad” unos meses atrás, y cuya factura número 11 de su primer talonario es de una jugosa cifra: 315.000 pesos. El gobierno firma sin más, y emite los cheques. El monotributo, hay que recordarlo, tiene un límite de seis mil pesos al mes, si éste fuera el caso. Desatado el escándalo, uno de los representantes supuestos de la productora, Diego Villafañe, dice desconocer toda la operación. El manager de Los Cadillacs -al mismo tiempo- jura no saber nada y denuncia “cosas raras”, pero en el expediente hay un poder de un representante legal de los músicos a favor de Infante, único preso por esta causa. Hay más: La hija de Infante, integrante de Offside, debe más de 13.000 pesos en concepto de Ingresos Brutos. Ella y su marido Marcelo Cosutta “desaparecieron” del mapa y no atienden los teléfonos. Tampoco se los ve en su domicilio, ni en su oficina céntrica. Deberán volver pronto, porque tienen que declarar en esta causa. Además, su productora programó nuevos shows en Mendoza, entre ellos dos eventos en el Bustelo en pocos días.

Este caso recién comienza. Tal vez la suma de dinero no sea importante –depende del cristal con que se mire- pero la desprolijidad aparenta ser enorme. El “trámite” Cadillac es turbio por donde se lo aborde. Una muestra más de cómo ha decidido “gobernar” este gobierno.