El nuevo ministro de Economía de la Nación trajo bajo el brazo un paquete de medidas del gusto de la oposición, según informa el diario La Nación en un artículo firmado por Carlos Pagni en la edición de hoy. A continuación, el artículo:
Cuando Cristina Kirchner incluyó ayer la política económica entre las materias de su diálogo, obligó a tomar un poco más en serio las propuestas que el nuevo titular del Palacio de Hacienda, Amado Boudou, le ha presentado en los últimos días para corregir las desviaciones de la administración en ese campo.
Entre las iniciativas de ese menú ?que los adictos a la rima ya denominan "menú Boudou"? hay pocas sorpresas: reforma del Indec, reapertura de las negociaciones con la Mesa de Enlace del campo, creación del Consejo Económico y Social, incorporación de la oposición al control de la Anses, limitación a los superpoderes y reapertura oficial del canje de deuda para los tenedores de bonos en default (holdouts). Hay una medida más, simbólica: el posible desplazamiento de Guillermo Moreno de la Secretaría de Comercio.
La barrera para las aspiraciones de Boudou no es técnica sino política. La Presidenta ya se golpeó el pecho mil veces y prometió un ambiente de diálogo otras tantas. Bastaría releer su discurso de asunción. Pero tomó siempre el camino inverso. La palabra oficial está corroída en su credibilidad. En consecuencia, sólo acciones muy contundentes podrán sacar a la opinión pública de su razonable escepticismo.
Las medidas de Boudou no integran un programa clásico. No fueron pensadas para corregir problemas como la inflación, la caída en el nivel de actividad, la recaudación declinante, la fuga de capitales o los desajustes en los precios relativos. Para esos males no hay remedios a la vista, al menos por ahora. El ministro se conforma con que su gestión obedezca a las reglas del arte. Es decir, se limita a una normalización institucional. Como si desde la Anses confiscatoria hubiera vuelto al liberalismo del CEMA.
Boudou aspira, antes que nada, a liquidar el debate sobre los desaguisados que se cometen en el Indec. El ministro le sugirió a la Presidenta un proyecto de ley para reestructurar ese instituto o, mejor aún, crear otro en su reemplazo. Boudou no sólo debe conseguir que las estadísticas vuelvan a ser confiables. También tiene que evitar una avalancha de pleitos por las manipulaciones que se realizaron hasta ahora. La idea de un "nuevo Indec", con otras metodologías de medición, pretende que las futuras series estadísticas no empalmen con las anteriores. No sin cinismo, un colaborador de Boudou anticipa: "Si los números no son buenos, podremos culpar a la crisis internacional".
Reformular el Indec es embestir contra Moreno. Anteayer Boudou habló de él con la Presidenta. Ella le habría dicho: "La decisión la tenés vos. Si no podés trabajar con Guillermo y querés sacarlo, hacelo". La hipótesis más interesante para Boudou sería reemplazar a Moreno por Patricia Vaca Narvaja y confinar al polémico secretario en la papelera Massuh. El secretario lo desafía: "Hay Moreno para rato" le hizo decir ayer a su subordinado Norberto Itzcovich, del Indec.
Boudou cuenta con un aliado importante en su faena: el sigiloso Julio De Vido, cuyo enfrentamiento con Moreno se ha extendido a las esposas de ambos. De Vido habló de éste y otros temas con Néstor Kirchner, quien lo visitó el fin de semana pasado en su chacra de Puerto Panal. En ese encuentro se dispuso la designación de Julio Alak en Justicia y la de Mariano Recalde en Aerolíneas. Síntesis: Boudou tiene habilitada la guillotina que se les había negado a Alberto Fernández, Martín Lousteau, Sergio Massa y al propio De Vido. Se sabrá en las próximas horas si la usa.
Para leer el artículo completo, haga click aquí: