Aún desperezándose, Omar de Marchi, abrió la puerta de su casa, su mujer ya tenía caliente el agua para el café instantáneo con bastante edulcorante de su esposo, las facturas y el té para compartir.
En todo momento, durante el desayuno, el demócrata intentó mostrarse tranquilo. En realidad la impanciencia lo inundó ayer, y sólo logró controlarla comprando cosas. Estuvo en el hipermercado Easy, y también caminó por la peatonal; al finalizar el día llegó a su casa cargado de lapiceras y sacapelusas, que había comprado a los vendedores de la zona y una ventana para su casa. Algo habitual cuando comienza la ansiedad de las últimas horas.
“Creo que vamos a hacer una buena elección. Hacia delante vamos a reforzar la construcción que hemos hecho con el Pro", aseguró mientras revolvía el café. En cuanto a la posibilidad de futuros acuerdos con otras fuerzas políticas, el candidato a diputado nacional aseguró que “tiene que haber afinidad de objetivos, no vale la pena amontonar. Hemos tenido muchas experiencias de amontonamiento: se juntan para ganar y se separan para gobernar, cuando lo que hay que hacer es lo contrario: ofrecer diversidad en las elecciones y luego tener la capacidad de concensos, al menos en los trazos gruesos de la gestión”. ¿Un ejemplo?, “ponerse de acuerdo sobre el lugar que debe tener Argentina en el mundo, no podemos estar bailando el tango con la reina de Inglaterra y después, desde Venezuela pegarle a Obama”.
Desde temprano de Marchi había estado hojeando los diarios papel y consultando en su netbook las notas de MDZ. Cortó varias veces el diálogo para atender las llamadas de su asesora de prensa (Mildred Torok), el ministro de gobierno (Mario Adaro), y Esteban Bulrich (candidato en Buenos Aires, quien le contó allí las encuestas le daban ventaja al Pro). Tampoco dejó de consultar en el blackberry los mensajes que llegaban a su Facebook. El más activo de los candidatos en la red social virtual, aprovechó la entrevista para leer en voz alta el apoyo de un joven (Matías, dijo) que ya lo había votado y le deseaba éxito en su muro.
Con todo, el candidato a diputado nacional por el PD aseguró que en estas elecciones nota un fuerte optimismo entre quienes lo acompañan “desde Malargüe a Lavalle”, un sentimiento que a él lo contagia: “No vaya a ser que nos colemos segundos…” se arriesgó a decir.
Sin amuletos de la suerte, De Marchi se enfrenta a su verdadero temor: “Me preocupa hasta dónde puede influir el recurso económico; si solamente con publicidad y sin contenidos se puede ganar una elección, estamos fritos”.
En estas vistas no disimula su interés en postularse a la gobernación de Mendoza para el 2011, donde ya propone su idea de trabajar en la “igualdad de oportunidades, que no es un Plan Trabajar; sino en invertir en educación pública, tomar decisiones de logística para hacer eficiente la salud pública; para que la sociedad se sienta más contenida y de ese modo se trabaja también en la seguridad". Otra de sus propuestas serían "generar infraestructura para que haya inversiones y trasferir fondos a las ONG que tienen vocación por el tema social”.
A las 10.30, al volante de su Corolla azul con vidrios polarizados, acompañó a su esposa a misa, a las 12.30 fue a emitir el voto en la escuela Torres de Luján, su colegio primario. Luego planeaba almorzar con su familia (Esposa e hijos Gastón, de 13 y Constanza, de 8 años) en la casa de sus suegros, en Luján. Más tarde planeaba seguir por teléfono las encuestas de boca de urna para estar a las 17 en la sede del partido, listo para conocer los resultados definitivos y festejar; si se hacen realidad sus pronósticos.
MDZ desayunó con Omar De Marchi
Más tranquilo, leyendo diarios de papel y on line, el candidato se mostró optimista por estas elecciones. Para calmar su ansiedad, ayer dedicó gran parte de la tarde a realizar compras para su hogar.