Si alguien está enfermo y debe ser internado en el Hospital Central, tendrá que sumar nuevas preocupaciones y gastos, más allá de los propios del mal estado de salud. Es que hace algunos años la frase de reproche hacia el hospital era: "no tiene gasas y hay que comprarlas".
Bueno, la situación ha llegado a tal punto en que no sólo hay que comprar las gasas y varios medicamentos, sino que si alguien no tiene un juego extra de sábanas en su casa, dormirá sobre el nylon de la cama y destapado. Y si no tiene cubiertos, deberá comer con la mano.
Eso pasa ahora en el Hospital Central, el principal nosocomio mendocino y pudimos corroborarlo: gente durmiendo sin ropa de cama y otra, con la misma ropa que trajo hace semanas desde su casa, sin las esterilizaciones necesarias.
En definitiva, hay quienes en los pasillos ya hablan de que el Central ya es una simulación de hospital y no tal.