El peronismo y su interna eterna

El periodista Pepe Eliaschev hace su análisis sobre la semana que pasó y todo lo que se viene en los próximos días, llenos de agitación partidaria, de cara a las elecciones legislativas de junio.

Néstor Kirchner, presidente del Partido Justicialista. Foto: NA
Néstor Kirchner, presidente del Partido Justicialista. Foto: NA

Lo puso negro sobre blanco y tuvo la enorme virtud de su frontalidad. El senador nacional kirchnerista José Pampuro, un hombre tranquilo cuya adhesión imperturbable al estilo de su jefe es un verdadero enigma, tiene -además- la ventaja de su sencillez conceptual.

Interrogado sobre la presencia de numerosos dirigentes peronistas entre los candidatos justicialistas de la lista armada por Francisco de Narváez y Felipe Solá, aceptó este fin de semana que las prematuras elecciones legislativas del 28 de junio serán "casi como una interna del propio peronismo".

Sus palabras tienen la contundencia de los hechos verdaderos, porque en la provincia de Buenos Aires, la lista "disidente" al kirchnerismo incluye a justicialistas como Claudia Rucci y Jorge Sarghini.

Pampuro subrayó lo que en el Gobierno nadie tiene la audacia de blanquear: lo del 28 de junio será "una fuerte compulsa entre el peronismo bonaerense que se traducirá casi como una interna del propio peronismo".

La propia existencia del Frente para la Victoria (FpV) agoniza malamente. ¿"Frente" con quién? En los cuarteles generales del partido oficial, la residencia presidencial de Olivos, ya se baraja la idea de recuperar la etiqueta única y excluyente del viejo Partido Justicialista, ese aparato "pejotista" del que Kirchner vituperaba en todos los idiomas hace apenas cinco años.

Admitir que el peronismo reeditará en 2009 la misma interna de 2003 es importante y conlleva una fuerte cuota de racionalidad. Al plantearse públicamente que la meneada "madre de todas las batallas", las elecciones bonaerenses, suponen para Olivos nada más que un ajuste de cuentas entre fracciones de una fuerza que se fragmenta y reunifica con naturalidad dependiendo de las circunstancias, el vicepresidente provisional del Senado aporta una cuota de oxígeno.

Le ha dicho a la sociedad que a los bebés no los trae una cigüeña desde París.

El duro discurso oficial K del que se hace eco, con mansa serenidad, Pampuro es que las elecciones son "un proceso a todo o nada, una maniobra fuerte pero positiva en lo político".

Es lo  mismo que viene diciendo, con su sinceridad elogiable, Guillermo Moreno: "somos nosotros o ellos, la patria o la antipatria", palabras que en el oficialismo cementan hoy un pacto de lealtad.

Pampuro, impresionado por el fervor de Moreno, agrega: "todo está en que vamos a ganar y que para eso estamos trabajando".

En ese esquema surge el enésimo culebrón nacional, la candidatura de Clotilde Acosta, nombre verdadero de la cantante Nacha Guevara, que, a los 69 años, por lo menos es bonaerense, ya que nació en Mar del Plata.

Ella sería una mujer "testimonial" propicia para acompañar a Kirchner y Scioli en el trío de cabecera de la lista del PJ en la provincia, ya que "es una muy buena incorporación porque es una mujer que tiene historia en el peronismo", explica Pampuro.

¿Qué historia? La única verdad es que Nacha Guevara viene protagonizando el musical "Eva Perón", desde 1986, cuando lo estrenó.

Pero mientras el peronismo bonaerense se apresta a dirimir su interna en el escenario publico, en Santa Fe el justicialismo no gana para angustias.

El jefe del bloque de diputados kirchneristas, Agustín Rossi, mantiene su guerra de guerrillas contra el senador santafesino Carlos Reutemann, a quien acusa de haber sido "el primer candidato testimonial".

¿Por qué? Porque según Rossi, "en 1995 el primer candidato testimonial fue Reutemann, era gobernador y se colocó como primer diputado provincial en la lista, cargo que nunca asumió".

Es un argumento devastador, sobre todo porque Reutemann se esfuerza en diferenciarse de los Kirchner y ha criticado duramente esas candidaturas, que la oposición denomina "truchas", y que ahora impulsa el matrimonio presidencial.

Rossi se enfrenta en Santa Fe con Reutemann y no se ahorra dardos venenosos, una guerra dialéctica que debería favorecer al gobernante Frente Progresista de la provincia, formado por socialistas y radicales.

"Durante la década del ‘90 en Santa Fe teníamos el mayor índice e desocupación, los productores agropecuarios eran dueños nominales de sus tierras porque la mayoría las tenían hipotecadas", dijo Rossi en un masivo ataque contra su compañero Reutemann, gobernador políticamente incubado por Carlos Menem y al que Kirchner coteja desde 2003, por ahora vanamente, aun cuando un acuerdo entre ambos no sería impensable, ni imposible.

No le faltan espacios de conflictividad a Néstor Kirchner y la  experiencia demuestra que en la casi totalidad de los casos él  es el autor de sus propias encerronas y el diagramador de sus  principales laberintos.

Fue lo que se advirtió ayer sábado por la mañana, cuando el matutino uruguayo "El País", el de mayor circulación en ese país, desplegó un furioso editorial contra Kirchner, cuyas descuidadas operaciones de apoyo al tupamaro José Mujica en la interna del oficialista Frente Amplio (FA), han suscitado malestar en todo el arco político de ese país.

"El principal candidato del oficialismo resulta ser un complaciente mantenido (sic) de Néstor Kirchner, del ex Presidente argentino, quien sin pudor y respeto institucional alguno, actúa como si continuara siéndolo. Burlándose a ojos vista de la ciudadanía toda y del régimen democrático que allí rige o así se supone mientras preside el P. J." editorializó el diario montevideano.

Mujica disputa con Danilo Astori la candidatura presidencial del FA en las elecciones presidenciales de diciembre de 2009. El  mandato de Tabaré Vázquez concluye en marzo de 2010.

"Lo de Mujica no es una novedad, ya que hay otros antecedentes del contubernio existente entre el líder tupamaro y Kirchner, el cual quedó de manifiesto, cuando el año pasado apareció en múltiples fotografías, flanqueado por el matrimonio Kirchner, a pesar de que el conflicto entre ambos países estaba en uno de sus peores momentos y el presidente uruguayo había tenido que asumir una dura postura, frente a los atropellos del gobierno argentino en el conflicto por la planta de Botnia, posición firme que fue apoyada por todos los partidos, no solo por el oficialismo, sino por la oposición también" evocó el medio uruguayo.

Lo notable es que el apoyo de Kirchner a Mujica, que se quejó amargamente de las gruesas intromisiones de la Residencia de Olivos en el quehacer uruguayo, favorece directamente las posibilidades de que el candidato blanco Luis Alberto Lacalle, que aborrece al kirchnerismo, sea quien suceda a Vázquez en la presidencia de Uruguay.

No sería la primera vez que las furiosas embestidas kirchneristas produzcan el resultado exactamente inverso al que retóricamente vociferan, un dato que Daniel Scioli debería evaluar serenamente respecto de su propio destino.