El Museo de la Casa Rosada ya había sido escenario de otros robos con anterioridad a la sustracción de la banda presidencial y el bastón de mando de Arturo Frondizi, conocida hoy.
Sin embargo, no sólo en ese museo creado en 1957 los ladrones de piezas históricas se apoderaron de objetos de gran valor testimonial, que en una gran mayoría de los casos jamás pudieron ser recuperados.
Según cifras difundidas por Interpol tiempo atrás, cerca de 2.500 piezas históricas y artísticas permanecen desaparecidas tras
haber sido sustraídas de museos de distintos puntos del país o de colecciones privadas.
Uno de los robos más significativos -por su gran valor histórico- fue el que se perpetró en el Museo Histórico Nacional, de donde se llevaron el reloj de oro que perteneció al general Manuel Belgrano, quien en el lecho de muerte se lo entregó a su médico, dado que era lo único con lo que contaba para poder pagarle por los servicios recibidos.
En el museo de la Casa Rosada, entre los golpes más resonantes figura el del 1 de septiembre de 2007, cuando los ladrones se alzaron con un reloj de oro que usó el ex presidente Nicolás Avellaneda, un reloj del ex presidente Agustín P. Justo y dos lapiceras, una de oro, que utilizó el ex mandatario Roberto Ortíz.
Ninguna de esas pertenencias robadas en el museo de la sede presidencial fue recuperada hasta el momento.
El Museo de Casa de Gobierno está abierto de lunes a viernes de 10:00 a 18:00 y lo visitan anualmente unas 500.000 personas, entre ellas turistas y escolares, pero desde hace algunas semanas estaba cerrado, por reformas.
Entre los objetos más destacados están las bandas y bastones presidenciales, de los cuales el más valioso es el que perteneció a Julio Roca, cuyo sol, escudo nacional y borlas están realizados en hilos de oro, diamantes y esmaltes.
También pueden apreciarse el sillón presidencial de Santiago Derqui y el tintero de bronce modelado a principio del siglo XX por la escultora Lola Mora, que se utiliza en ceremonias de juramentos.
Pero los antecedentes de robos de elementos históricos no son nuevos y en oportunidades no tuvieron finalidades delictivas sino políticas, como cuando el 12 de agosto de 1963 miembros de la Juventud Peronista se apoderaron del sable corvo del general José de San Martín del Museo Histórico Nacional como desafío al poder militar enquistado por entonces en el poder.
Una modalidad que se repite
El robo que hoy se conoció en torno a los atributos presidenciales del ex presidente Arturo Frondizi, no ha sido el primero. Ya en el pasado se conocieron robos similares, según cálculos realizados por Interpol tiempo atrás, cerca de 2.500 piezas históricas están desaparecidas.