Néstor Kirchner no deja de sorprender semana tras semana, con sus decisiones explosivas que lo ubican en el centro de la escena política y obliga a la oposición a redefinir estrategias.
Y será así hasta el 28 de junio, a pesar de que varias determinaciones dejan serias dudas sobre su investidura moral y hasta de su propia legalidad.
¿O acaso no hubiera merecido un análisis ético y jurídico más acabado la decisión de las denominadas "candidatura testimoniales" --sin asumir los cargos-- de intendentes kirchneristas del conurbano y del propio gobernador Daniel Scioli?.
Los malabares electorales no constituyen patrimonio exclusivo del esposo de la Presidenta, ya que el justicialismo brinda históricas pruebas de ello.
Carlos Menem logró un cambio de la Constitución para forzar su reelección y hasta se animó a la aventura de otra mutación de la Carta Magna con el fin de eternizarse en el poder.
Mucho antes, Juan Perón hizo alumbrar la Constitución del 49, luego derogada tras el derrocamiento del ex presidente, para forzar otro período de gobierno.
En los 70, se gambeteó con rapidez la proscripción del líder que estuvo 17 años exiliado, con dos elecciones en pocos meses, y recién en la segunda de ellas se consagró la fórmula Perón- Perón.
Es que el poder ya forma parte del propio ADN del Justicialismo, y por eso siempre las apuestas han sido a todo o nada, a matar o morir.
La oposición tampoco puede dar muestras de pureza química si se tiene en cuenta, por ejemplo, que el vicepresidente julio Cobos sigue en el segundo cargo de importancia en el Gobierno, a pesar de haberse convertido en uno de los principales referentes de ella.
También Felipe Solá y Gabriela Michetti se encuentran en movimientos electorales, a pesar de sus mandatos de senador y vicejefa porteña.
Aunque, en todos los búnker partidarios se repiensan escenarios y, por ejemplo, Mauricio Macri podría bajar de la contienda a Michetti, a pesar de ser la gran carta de triunfo del PRO.
Nada es lo mismo
Pero, nada se acerca a la megajugada de alinear a la tropa de intendentes partidarios para hacerles firmar un juramento de fidelidad.
Son varios los que ya aceptaron el desafío con el argumento, según dicen, de la continuidad del proyecto, aunque otros se muestran renuentes.
Daniel Scioli aceptó acompañar a Kirchner, con la mirada puesta den 2011, ya que quiere apostar a ganador en junio para meterse en la carrera presidencial.
Sin embargo, ya le han advertido, que esta voltereta de ser candidato a diputado puede dejarlo para simpre sin el sillón de gobernador.
De ser así debería asumir el vicegobernador AlbertoBalestrini, un viejo general de las tropas bonaerenses del justicialismo.
La propuesta pudo haber sido, al principio, otro globo de ensayo pre-electoral lanzado por el ex presidente para seguir ocupando el centro del cosmos político.
Luego, ya con encuestas en la mano, hubo entusiasmo en la Casa Rosada, ya que en varios distritos la intención de votos de las nóminas oficialistas suben entre cuatro y cinco puntos.
Según los cálculos efectuados por uno de los principales operadores del Gobierno, con esta última suma, se podría alcanzar el sueño de un 40 por ciento de adhesiones a nivel país.
Pero a esa cifa lo acompañaría la pérdida de las mayorías en las dos cámaras parlamentarias, algo que obligaría a Cristina Kirchner a gobernar por consenso o por decreto durante los últimos dos años de mandato que le quedarán por delante a partir del 10 de diciembre.
La preocupación entre los estrategas gubernamentales fue en las últimas horas el importante ascenso en las encuestas de la nómina encabezada por Francisco de Narváez.
No en vano, el empresario y Felipe Solá, resultaron el blancopreferido para las críticas del ex presidente en cada acto en el Conurbano.
Sorprendió también el repunte de la imagen de Margarita Stolbizer y la UCR, tras el baño ético que despertó la muerte de Raúl Alfonsìn.
El radicalismo ha empezado a presentarse como la contracara del kirchnerismo frente a una sociedad que reclama mayores dosis de humildad y apego a las instituciones.
La intriga que envuelve al oficialismo es cómo atraer a Carlos Reutemann para poder como cifrar propios los votos en Santa Fe.
Es casi una paradoja de la compleja geografía argentina, ya que Néstor Kirchner es titular del PJ nacional, el partido por el que ex corredor competirá en junio en su provincia.
Nadie entiende bien en los despachos oficiales porqué aún no prosperó el único reclamo concreto formulado por el ex corredor: bajar de la competencia a su enemigo Agustín Rossi.
Sólo el agradecimiento del matrimonio presidencial a un soldado leal parece mantenerlo en carrera.
Algo similar sucede con Juan Schiaretti, en Córdoba, aunque en este caso siempre hubo abismos entre la Casa de las Tejas en Córdoba y la Rosada.
Si, finalmente, la derrota kirchnerista llega por imperio de los votos que perderá en la zonas rurales de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, habrá sido el último gran precio a pagar por la eterna pelea con el campo.
Y ese precio será, nada más y nada menos, que un debilitamiento del gobierno de Cristina y, seguramente, el punto final para la era kirchnerista.
Días de muro y dengue
En días de muros construidos con ladrillos de vergüenza, como el de San Isidro, y de enfermedades de la pobreza, como el dengue, queda al descubierto la Argentina de la postración, lejos de aquella tierra de promesas de otros tiempos.
Quién puede pensar que una pared puede aliviar el flagelo de la inseguridad. Es más, lo único que logra es la criminalización de la pobreza.
Es decir, que el efecto puede ser exactamente inverso, ya que los que menos tiene pueden sentirse cada más desclasados y sin oportunidades.
El dengue es otro ejemplo de años de desidia de un país que no puede alejarse de la periferia del mundo.
Según expertos en Salud, hay casos en el país de otros enfermedades de la pobreza: como tuberculosis y hasta la denominada fiebre amarilla en zonas de carencias extremas.
En este marco, existe una ofensiva para desplazar del Gobierno a la ministra de Salud, Graciela Ocaña, que parte de diversos rincones.
Por ejemplo, en la CGT no la pueden ver por su insistencia de meterse con la caja de las obras sociales, y hasta propugnan en se lugar un hombre salido de la central obrera.
Otros dentro del propio oficialismo le critican a Ocaña su perfil "administrativista", es decir, que se preocupa más por el equilibrio de la caja de su Ministerio, antes que de la inversión en salud.
Hay, además, amagues para desplazarla del cargo por parte de los que recuerdan su vocación de fe para el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y sus críticas recientes para este gobierno.
Así se lo recuerdan en forma permanente tanto a Néstor Kirchner como a la Presidenta pero, hasta el momento, la ministra ha sido ratificada en su cargo.
Mientras la política se encuentra sumergida ya en el calor inflamable de la campaña, el país parece sumergirse en escena de oscuros muros y enfermedades que vuelven del pasado.
Siempre a matar o morir
Desde el mismo Juan Domingo Perón hasta estos días el justicialismo ha hecho gala de su poder a tal punto de plantear cada tanto reformas que son tomadas como debates de la sociedad. Los malabares electorales no son patrimonio exclusivo de Néstor Kirchner. Aquí un repaso que obviamente incluye a Carlos Menem.