¿Quién discute las retenciones agropecuarias?

Los reclamos sectoriales dirigidos al Estado tienen impacto en los involucrados directos, y típicamente más acotado en el resto de la sociedad. Así un reclamo y un aumento salarial a los maestros produce un impacto en sus salarios y en el presupuesto público, es por esta vía que impacta en el resto de la población al decidir cómo se usan los fondos públicos.

Hay reclamos sectoriales y decisiones estatales que afectan de modo más complejo los grupos sociales. Por ejemplo si el mismo reclamo salarial lo hacen los choferes de colectivos, la resolución del mismo probablemente influya en las tarifas del servicio y en consecuencia en los usuarios del transporte público.

El reclamo de los propietarios de las empresas concesionarias del servicio de distribución eléctrica por aumento de tarifas incidirá en los usuarios, que deberían aproximarse a comprender el total de la población.

En todos los casos las decisiones estatales sobrevinientes tienen un impacto sectorial, y también un impacto colectivo. En algunos casos ese impacto es mayor que en otros pero no afecta decisivamente al conjunto. Aún en ellos es importe la representación del interés general por el gobierno.

Ahora bien, hay casos en que la discusión sectorial decide la suerte del conjunto. Es el caso de las retenciones agropecuarias.

La discusión en torno a las retenciones a las exportaciones agropecuarias decide el modelo económico de la Argentina.

La variable clave del ciclo de crecimiento económico más extenso y profundo de nuestra historia durante estos últimos años  fue un tipo de cambio competitivo luego de años de sobrevaluación del peso.

Ese tipo de cambio sólo pudo sostenerse mediante la intervención del BCRA comprando sistemáticamente dólares y paralelamente engrosando las reservas.

Cuando se pregunta dónde se destinó lo recaudado por retenciones, hay que responder que a mantener un dólar alto que aseguró la rentabilidad del campo pero permitió que funcione la industria y las economías regionales.

Las retenciones tienen una incidencia directa sobre el modo de desarrollo como país. Si se eliminaran se consagraría un modelo económico muy parecido al vivido en la época de Menem. Un dólar barato, destrucción industrial y economía de servicios. El tipo de cambio estaría determinado al nivel que hace rentable sólo la producción más eficiente del país; el resto, todas aquellas que no son la más eficiente serían no rentables en el límite. La industria y las economías regionales caen en esta categoría.

Por eso cuando los representantes de las patronales agropecuarias discuten un subsidio para los productores por la sequía es un caso típico de un reclamo sectorial, en cambio, cuando se discuten las retenciones es necesario la participación de más sectores y la impermeabilidad del Estado, porque lo que se está discutiendo es el modelo económico, qué actividades serán rentables y cuáles no. De ningún modo es patrimonio de la llamada Mesa de enlace imponer el modelo de desarrollo nacional por muchas amenazas que profieran. La claqué política que los acompaña asume a este respecto un indigno papel subordinado.