El PD y el ARI se preparan para dar pelea en octubre

Ambas agrupaciones tienen representación en la Legislatura y aspiran a mantener su caudal político. Cómo harán frente a la elección y cuáles son las discusiones internas que animan la vida partidaria. El protagonismo excluyente de De Marchi y los méritos parlamentarios de Piedrafita y Naman.

Las elecciones de octubre no sólo serán un buen termómetro de la realidad provincial y nacional, particularmente motorizada por las acciones que puedan llevar adelante el Partido Justicialista y de los desprendimientos del otrora gran partido, la Unión Cívica Radical, sino también para más expresiones políticas locales.

Si bien en Mendoza estos son días de reagrupamientos y estrategias que mucho tienen que ver con lo que suceda en el plano nacional, la coyuntura local también está impregnada de lo que puedan generar otros actores como es el caso del Partido Demócrata, por un lado, o del ARI, ambos con representación en la Legislatura Provincial.

Una preocupación similar también alcanza al Proyecto Independiente de Mendoza (PIM) y al Partido Fiscal, que en las figuras de Ricardo Puga y Mirta Díaz, respectivamente, también ostentan una banca cada uno en la Cámara de Diputados, aunque no las ponen en juego en esta ocasión.

La encrucijada de los demócratas. El PD se enfrenta a una más que difícil instancia. Busca –por un lado- aumentar su caudal legislativo que en el plano nacional sólo puede mostrar al diputado y presidente partidario Omar De Marchi. El objetivo es dejar posicionado al partido provincial de cara a las próximas elecciones de gobernador, en las que intentarán –una vez más- alcanzar el sillón de San Martín; una instancia que se les ha negado desde el retorno democrático.

La presidencia de De Marchi ha intentado dinamizar y renovar el partido, despojándolo de su pasado colaboracionista con la dictadura militar. La tarea no ha sido simple, ya que ha encontrado en el “ala dura” una gran oposición, que en muchos casos es generacional, y en otras, directamente ideológica.

Desde el entorno del diputado De Marchi entienden que las de octubre son elecciones de “transición” a las que no desmerecen pero que lisa y llanamente consideran una especie de “ensayo general” de los comicios que elegirán al sucesor de Celso Jaque en la gobernación. Suponen que el PD debe sentar ahora las “bases” de lo que sueñan como un “triunfo en el 2011”.



En esa línea de razonamiento, y acorde con una estrategia nacional de la cual los demócratas se sienten parte por pertenecer al Bloque Federal en el Parlamento, la dirigencia partidaria quiere continuar y profundizar el vínculo nacional con el PRO de Mauricio Macri, estableciendo el mismo y amplio criterio de alianzas que llevó al ex presidente de Boca Juniors a la jefatura de Gobierno porteño.

Sin embargo, saben que este tema es motivo de polémica en el partido, y casi aseguran que irán a la elección con listas propias, sin alianzas. Aunque claro, no por eso dejan de
mirar con expectación el acuerdo alcanzado en la provincia de Buenos Aires entre Macri, Felipe Solá y Francisco De Narváez. Este acuerdo, aseguran algunos observadores externos, de inocultable impronta peronista podría tener también su correlato en Mendoza.

¿Hay lugar para “perogansos”? Tiempo atrás se había especulado con la sumatoria a este esquema del diputado provincial justicialista Daniel Cassia (foto), una versión que de alguna manera el mismo Cassia confirmó en su vínculo con el PRO. Sin embargo, la idea es esperar a cómo fructifiquen los acuerdos nacionales que hasta podrían permitir un acercamiento con el fuerte sector del “felipismo” en Mendoza que encabeza el diputado nacional Enrique Thomas, quien a su vez es muy cercano a Julio Cobos.

Todas estas especulaciones dependen del armado de Cobos, de los aliados que finalmente elija y de cómo se resuelva el o los frentes opositores en la provincia de Buenos Aires. Si finalmente triunfa un armado de centro izquierda con el eje Cobos-UCR-Partido Socialista-Carrió, que deje afuera a los peronistas desencantados, no es descabellado que esa vertiente se vuelque hacia un frente más de centro derecha como el que impulsa Macri.



Más allá de eso, en el PD tienen un solo y claro objetivo que tanto en público como en privado, todos admiten. Apuntan a mantener la actual estructura legislativa compuesta por 6 diputados y 5 senadores. Asimismo, pretenden seguir teniendo un rol preponderante en los Concejos Deliberantes de comunas como Luján y San Carlos, únicos bastiones demócratas en el mapa municipal.

El tradicional partido pone en juego gran parte de la composición de sus bloques legislativos: arriesgará las bancas de 3 senadores (Carlos Aguinaga,  Emilio Corvalán y Guillermo Magistretti) y las de 4 diputados (Diego Arenas, Alberto Sánchez, Eugenio Dalla Cia y Mario Casteller).

Las chances y la interna. Cualquier disminución de bancas se leería como un serio retroceso demócrata, que además del posicionamiento partidario tendría un fuerte impacto en la interna. Por el momento, Omar De Marchi ha tomado la delantera en este sentido. Días atrás convocó a una jornada de trabajo en el auditorio Bustelo que incluyó a referentes partidarios de toda la provincia y equipos técnicos en un encuentro denominado Mendocinos por Mendoza. Buscó así mostrar su fortaleza en caso de una eventual elección interna.

Esta oposición estaría dada de la mano de dirigentes como el intendente de San Carlos, Jorge Difonso, Gabriel Llano, Diego Arenas y Marcos Niven, principalmente, quienes no solo se han mostrado críticos del manejo partidario “personalista” de De Marchi; sino también y especialmente de la política de alianzas que dicen apunta a “desdibujar” la identidad del PD como fuerza provincial, atándola a un acuerdo nacional como el que impulsa Macri.



Un caso especial es el del intendente de Luján, Omar Parisi. Pese a jugar inicialmente con De Marchi, se le achacan su “cercanía” con el gobierno de Jaque. En su descargo, el lujanino aduce estar enfrascado en la gestión, y no en la rosca partidaria. Los conocedores de la interna aseguran que pese a los esfuerzos por diferenciarse de su antecesor en la comuna, y ante eventuales “tentaciones” del jaquismo, estará del lado de De Marchi. Para corroborarlo, mencionan su asistencia sin reparos al acto del Bustelo (foto).

Por lo pronto, no está claro si realmente esta oposición se definirá en una interna partidaria que ya está convocada para el 5 de abril. El plazo límite para la presentación de listas, tanto para cargos electivos como para autoridades partidarias, es el próximo 10 de marzo, fecha en la que se aclarará el panorama demócrata para octubre. Por lo pronto hay algunas certezas: De Marchi peleará por su reelección como diputado nacional, aunque declinará la presidencia del partido, cuya candidatura recaerá en Aldo Calise, un histórico dirigente de San Rafael.

El ARI va por más. El caso del ARI es distinto al del PD. Sus referentes se muestran esperanzados por la breve pero fructífera historia de su agrupación y entienden que la próxima elección será un nuevo eslabón de esta cadena. Formado hace 8 años, ha participado de cinco elecciones en las que su porcentaje (según el año y la categoría) ha oscilado entre el 5 y casi el 10 por ciento.

Actualmente tiene representación legislativa en ambas cámaras con la tarea protagónica de Néstor Piedrafita en Diputados y de Alejandra Naman en Senadores (foto). Asimismo, tienen concejales en las comunas de Capital, Godoy Cruz y Guaymallén, y en alianza con el Partido Socialista en Rivadavia y General Alvear.



Entienden que esta elección no va a estar hegemonizada por los que denominan “partidos grandes”, lo que suponen puede mejorar las chances electorales de los partidos chicos. Sin embargo, mucho de lo que pueda suceder en Mendoza estará también atado a lo que se decida en el plano nacional.

El impacto de lo nacional. El ARI es integrante de la Coalición Cívica, y como tal sería parte de la alianza nacional ya expresada con el Partido Socialista y la Unión Cívica Radical (foto). Pero esto, debe ser entendido con algunos reparos, ya que no todo acuerdo nacional se “baja” a las provincias de manera automática.

Los aristas creen que justamente este acuerdo está mostrando demasiadas dificultades de concreción en Mendoza, donde además se suma la posibilidad de inclusión de los seguidores de Julio Cobos a través de CONFE. Por lo pronto, reconocen que no han hablado con la UCR en Mendoza, ya que prefieren esperar la realización del congreso provincial partidario.

Este encuentro se desarrollará el 4 de abril y allí no sólo se definirá el marco de alianzas y las negociaciones, sino que también se perfilarán los candidatos de octubre. Más allá de los nombres, la idea fuerza es mantener o acrecentar el caudal legislativo del presente. Especialmente si se tiene en cuenta que el ARI pone en juego sus dos bancas, pero confían en que la perfomance podrá ser satisfactoria, teniendo en cuenta que las elecciones legislativas siempre le han sido más favorables que las ejecutivas.

Naman y Piedrafita, con ventaja. Sin embargo, y a la hora de comenzar a tallar las candidaturas, en principio existiría consenso para que tanto Naman como Piedrafita puedan acceder renovar sus bancas. Básicamente porque parecen haber quedado en la historia aquellos viejos enfrentamientos del 2007 que pusieron frente a frente al ARI y a la Coalición Cívica de Mendoza que impulsaron en su momento (con el aval expreso de Elisa Carrió) Gustavo Gutiérrez y Luis Leiva (foto).

En Mendoza, la Coalición Cívica tiene caducada su personería por la Justicia Electoral al no haber alcanzado la cantidad de avales necesarios para convertirse en partido político y en principio, hasta ese nombre estaría bloqueado para la próxima contienda electora. Bajo esa perspectiva, desde el ARI dicen: “en Mendoza nosotros somos la expresión de la Coalición Cívica”.

La frase, más que una declaración de pertenencia parece ser también un mensaje político hacia eventuales aliados. En particular aquellos socios como el radicalismo que hoy por hoy todavía no saben cómo cerrar sus listas. “Nosotros tenemos una alianza con el socialismo que vamos a mantener, y nuestro porcentaje electoral puede ser la diferencia entre ganar o perder una elección”. Claro, ¿no?