Favio retornó a Mendoza y lo hizo para dar una muestra de su talento, recibir una distinción por parte de Celso Jaque y el aplauso sostenido de los mendocinos que anoche vieron “Aniceto”, su nueva versión del clásico que filmó en 1967 con Federico Luppi y Elsa Daniel. Claro que también el Favio político estuvo presente y dejó un tendal de consideraciones sobre la política argentina sin escatimar dardos sobre Julio Cobos.
“¿Usted cómo llama a alguien que traiciona?”, le inquirió Favio a uno de los periodistas, cuando se le preguntó sobre la conducta política del Vicepresidente de la Nación. Así, agregó que “ahí lo tenemos a Cobos, para muestra basta un botón.
“¿Quién es Cobos? Pasando Desaguadero no lo conoce nadie. Es naranja paraguaya”, sentenció el director de “Nazareno Cruz y el lobo”, al tiempo que también ironizó sobre una de las figuras políticas que se alejó del kirchnerismo esta semana: “Reutemann no tiene nada de seso, tiene un rulemán”.
A pesar del avanzado estado de su enfermedad, Favio sigue teniendo la lucidez del militante político ingeniosamente alimentada por su condición de artista. Sin escaparle a la polémica, a la confrontación de ideas, a las preguntas contestó con repreguntas, que él mismo se encargó de responder.
Y, como militante del peronismo, no sólo se encargó de fustigar a los que se alejaron de la “causa”, sino también de aclarar que “los Kirchner son consecuentes de las necesidades actuales de este país”.
El peronismo y la pantalla grande
Varias fueron las definiciones políticas que dio, aún cuando daba pie para el silencio, y si bien declaró que “siempre vi el peronismo como acto solidario”, también se encargó de aclarar que ya no filmaría nada más sobre la historia del peronismo, ni siquiera aquellos acontecimientos trágicos que desencadenaron la vuelta de Perón en 1974 a Ezeiza, que lo tuvo a él como un protagonista particular en el escenario que se había montado para la ocasión.
“Quedé vacío con Sinfonía de un sentimiento como para narrar otra, ahí están las bases”, señaló y no dejó de considerar que “el peronismo de hoy es de toda la vida, para eso están las doctrinas”.
Y de vez en cuando, el militante y el artista tienden a definir a Favio de la siguiente manera, aunque parezca contradictorio, pero que en el fondo revelan el drama y la gracia misma de la lucidez.
“Yo no soy político, soy la antitésis. Soy un nabo que sabe dirigir buen cine, escribir algunas canciones muy bonitas y que tiene la lengua muy larga”, se definió.
“Están pasando cosas importantes en América”
"Si me remito a cómo estábamos hace cinco años atrás, creo que –hoy- estamos espléndidos. Creo que la cosa va a ir mejorando poco a poco. La gente se pone muy ansiosa y pierde la memoria de cosas que sucedieron hace muy poco y la retoma cuando viene el castigo".
Exiliado en 1976 por su activa participación en el movimiento peronista, las respuestas sobre la realidad nacional -"si puedo contestar eso, soy un genio", afirmó y arrancó varias risas- derivaron en reflexiones sobre la conciencia colectiva del argentino promedio.
"Han hablado tanto de democracia que ya no se qué es la democracia. Nosotros hemos corrido como ratas para todos lados, y cuando llegó la supuesta democracia, dejó bastante que desear. Hay que darle tiempo. En América están sucediendo cosas muy importantes, como el Padre de la Patria boliviana, Evo Morales, como Correa en Ecuador, como Chávez".
Luján, el río y el corazón
Favio ha logrado situar a Mendoza en el centro de su filmografía. Varias de sus películas han constituido el escenario natural para sus rodajes, así como también la Mendoza de su niñez esté desde el inicio de su carrera como realizador presente en el drama existencial, como en Crónica de un niño solo, donde supiera narrar la infancia abandonada y recluida que pasó en la Colonia 9 de Julio, ubicada en Agrelo.
“Tal vez tenga eso que nunca voy a encontrar, eso que está acá –y se señala el corazón-, pero uno es tozudo e insiste. Pero ya estoy descartando el hecho. Cada vez que vuelvo me cuesta mucho más encontrar cosas que me emparenten. El río no sólo pasa para el agua, también pasa para uno”.