"Fue una tarde difícil, condiscusiones, pero sin ningún conflicto hacia el interior de nuestro bloque", aseguró hoy el jefe de diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, en un intento por despejar los rumores de su renuncia, que surgieron luego de que este jueves Néstor Kirchner empantanara las negociaciones con la oposición.
"Hasta acá llegué", habrían sido sus palabras, ante un Kirchner confrontativo, que no quería resignar espacios de poder en la Cámara baja y menos el día de su asunción como diputado.
El ex presidente arribó al Congreso poco antes de la 18:00, con la orden de resistir el embate opositor y atenerse a la historia parlamentaria de mantener mayoría en todas las comisiones y la Vicepresidencia primera en manos del oficialismo.
Rossi, el presidente de la Cámara, Eduardo Fellner, y la secretaria parlamentaria, Patricia Fadel, intentaron convencerlo de que el acuerdo alcanzado hasta ese momento con la oposición era el único camino para resolver la situación, si no se quería que la sesión tuviera un desenlace inesperado con escándalo incluido.
Según pudo saber Noticias Argentinas, en esa tarea titánica de hacer cambiar de opinión a Kirchner también intervinieron los gobernadores que asistieron al Congreso para verlo asumir por primera vez como legislador, el sanjuanino José Luis Gioja y el bonaerense Daniel Scioli.
Para ese momento, la oposición ya había conseguido el quórum para iniciar la sesión preparatoria, y ya saboreaba la primera victoria ante el oficialismo desde 2003.
A oídos de la oposición también llegó el rumor del descontento de Rossi y la inamovible postura de Kirchner, situación que descolocó a todos los sectores y dejó al acuerdo pendiendo de un hilo.
"Ningún capricho personal ni ninguna voluntad arbitraria puede violentar la voluntad popular", afirmó el titular del bloque PRO, Federico Pinedo, en referencia al santacruceño.
La sesión en la que jurarían 127 diputados electos comenzó con más de una hora de retraso y la oposición festejó el quórum y la ausencia del oficialismo, que todavía intentaba convencer a Kirchner de bajar al recinto.
En ese momento, el único que estaba sentado en su banca era el oficialista Juan Carlos Dante Gullo, a quien le hicieron señas desde los pasillos anteriores al recinto para que saliera y se sumara a las negociaciones.
Finalmente, a los pocos minutos de empezada la sesión el Frente para la Victoria, con Néstor Kirchner incluido, se sumó al debate.
Tras la jura de los electos, la sesión entró en un cuarto intermedio de dos horas, luego de que el oficialismo cediera y le pidiera a la oposición un nuevo tiempo para acercar posturas.
En esa instancia, el FpV volvió a pedir mayoría en las cuatro comisiones estratégicas de Presupuesto y Hacienda, Juicio Político, Asuntos Constitucionales y Reglamento y Peticiones.
Del otro lado, los opositores se plantaron y algunos como la Coalición Cívica y el PJ disidente abogaron por colgar la negociación y salir a votar su plan de reparto de los cargos, sinacuerdo con el Gobierno.
La líder de la Coalición Cívica abonó la propuesta de suspender las tratativas y pasar a la votación, en tanto que el disidente Felipe Solá puso en duda el acuerdo inicial con el oficialismo, en el que se había establecido que la Vicepresidencia segunda quedara en manos de Patricia Fadel.
Ese cargo había sido pensado por el Peronismo Federal para Alfredo Atanasof, aunque en medio de los tironeos se retiró esa nominación.
La centroizquierda, por su parte, insistió para que se respetara el principio de acuerdo por el oficialismo, al argumentar que Rossi "no había dado marcha atrás".
De todas formas, las dos horas de cuarto intermedio no alcanzaron para unir posturas entre el antikirchnerismo, que finalmente volvió al recinto y votó por la moción del radical Oscar Aguad, voz cantante de la oposición.
La tarde de las discusiones, con Kirchner como eje
Si bien el propio Rossi y el resto de los actores oficialistas negaron diferencias en el bloque durante la negociación con la oposición, por los pasillos del Congreso se propagó a la velocidad de la luz la posibilidad de que el santafesino dejara de hacerse cargo de los destinos de la tropa K.